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De Profundis (Oscar Wilde) - pág.17

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Respondí a su carta, naturalmente, y una vez más la insté a que intentase ponerte en relación con alguna embajada, para evitar que volvieses a Inglaterra, pero a ti no te escribí, ni hice más caso de tus telegramas que antes de que tu madre me escribiera. Finalmente telegrafiaste a mi mujer pidiéndole que usara de su influencia conmigo para que yo te escribiera. Nuestra amistad siempre había sido una fuente de malestar para ella: no sólo porque nunca le agradaste personalmente, sino porque veía cómo tu compañía continua me alteraba, y no para mejor; de todos modos, lo mismo que contigo había mostrado siempre la mayor finura y hospitalidad, así tampoco pudo soportar la idea de que yo fuera de ninguna manera ingrato -porque eso le parecía- con ninguno de mis amigos. Pensaba, sabía de hecho, que eso no iba con mi carácter. A petición suya sí me comuniqué contigo. Recuerdo muy bien el texto de mi telegrama. Te decía que el tiempo cura todas las heridas, pero que de allí a muchos meses no quería ni escribirte ni verte. Tú saliste inmediatamente para París, enviándome por el camino telegramas apasionados en los que suplicabas que te viera una vez, aunque no fuera más. Yo me negué. Llegaste a París un sábado por la noche, y encontraste en el hotel una breve carta mía diciendo que no quería verte. A la mañana siguiente recibí en Tite Street un telegrama tuyo de unas diez u once páginas. En él declarabas que, fuera lo que fuese lo que me hubieras hecho, no podías creer que yo me negase rotundamente a verte; me recordabas que por verme siquiera una hora habías viajado durante seis días con sus noches por Europa sin hacer alto ni una sola vez; hacías un llamamiento muy patético, lo reconozco, y acababas con lo que me pareció ser una amenaza de suicidio, y no muy velada. Tú mismo me habías contado con frecuencia cuántos había habido en tu estirpe que se habían manchado las manos con su propia sangre; tu tío ciertamente, tu abuelo posiblemente; muchos otros en la línea mala y demente de la que procedes.


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