Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > De Profundis (Oscar Wilde)

De Profundis (Oscar Wilde) - pág.14

Indice General | Volver

Página 14 de 132


Yo te dije, lo recuerdo, que me parecía que estabas obligado a estar un poco con tu familia, porque habías pasado toda la temporada lejos de ellos. Pero en realidad, para serte totalmente franco, no habría podido bajo ninguna circunstancia tenerte conmigo. Llevábamos juntos casi doce semanas. Yo necesitaba reposo y libertad de la terrible tensión de tu compañía. Me era necesario estar un poco solo. Intelectualmente necesario. Y por eso te confieso que en esa carta tuya que he citado vi una buena oportunidad de poner fin a la amistad funesta que había nacido entre nosotros, y ponerle fin sin amargura, como ya de hecho lo había intentado aquella luminosa mañana de junio en Goring, tres meses antes. Se me hizo ver, sin embargo -debo decir honradamente que fue uno de mis amigos, a quien habías acudido en el apuro-, que sería para ti muy hiriente, quizá casi humillante, que te devolviera el trabajo como se le devuelve el ejercicio a un colegial; que yo esperaba demasiado de ti intelectualmente; y que, al margen de lo que escribieras o hicieras, me tenías una devoción total y absoluta. Yo no quería ser el primero en frustrar o desanimar tus comienzos literarios; sabía muy bien que ninguna traducción, a menos que la hiciera un poeta, podía reproducir adecuadamente el color y la cadencia de mi obra; la devoción me parecía, y me sigue pareciendo, una cosa maravillosa, que no hay que desechar a la ligera; de modo que os retomé, a ti y la traducción. Exactamente tres meses más tarde, tras una serie de escenas que culminaron en una más repugnante de lo habitual, cuando un lunes por la tarde viniste a mis habitaciones acompañado por dos de tus amigos, me vi literalmente huyendo al extranjero a la mañana siguiente para escapar de ti, dando a mi familia una razón absurda de mi súbita marcha, y dejándole a mi criado una dirección falsa por miedo a que me siguieras en el primer tren. Y recuerdo que esa tarde, en el tren que me llevaba en volandas a París, me puse a pensar en lo imposible, terrible, absolutamente equivocado del estado en que había caído mi vida, si yo, un hombre de reputación mundial, tenía materialmente que salir corriendo de Inglaterra por librarme de una amistad que era completamente destructiva de todo lo bueno que había en mí, desde el punto de vista intelectual o ético; y siendo la persona de la que huía, no un ser terrible salido de la cloaca o del cenagal a la vida moderna y con el que yo hubiera enredado mis días, sino tú, un muchacho de mi misma posición y rango social, que habías ido a mi mismo colegio de Oxford y eras un invitado constante en mi casa.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-132  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados