Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El hombre que corrompió Hadleyburg (Mark Twain)

El hombre que corrompió Hadleyburg (Mark Twain) - pág.45

Indice General | Volver

Página 45 de 45


La sospecha se acentuó, convirtiéndose en convicción, y el orgullo de la ciudad ante la honradez de su único ciudadano importante no desacreditado comenzó a empañarse y a menguar hasta extinguirse.
Pasaron seis días y hubo nuevas noticias. La anciano pareja estaba moribunda. El espíritu de Richards se despejó en sus últimos momentos y envió a buscar a Burgess. Éste dijo:
-Que nos dejen solos. Richards quiere decirme algo en privado.
-¡No! dijo Richards. Quiero testigos. Quiero que todos escuchen mi confesión, para poder morir ´´como un hombre y no como un perro. Yo era honrado, artificialmente como los demás, y como los demás he caído nada más que se presentó la tentación. Firmé una declaración mentirosa y reclamé ese miserable talego. El señor Burgess recordó que yo le hahía hecho un favor, y por gratitud (e ignorancia) suprimió mi sobre y me salvó. Ya recordaréis aquel asunto en el que se le acusó a Burgess hace años.
Mi testimonio, y sólo mi testimonio, pudo haberlo liberado de culpa y cargo; y fui un cobarde y permití que quedase deshonrado.
-No... no, señor Richards... Usted...
-Mi criada le contó mi secreto...
-Nadie me denunció nada Y, entonces, Burgess hizo algo natural y justificable; arrepentido de la cortesía que bahía tenido conmigo, con la que me bahía salvado, me dejó al descubrir. Yo... como merecía...
-¿Jamás! Yo juré...
-Le perdono de corazón.
Las apasionadas protestas de Burgess chocaron ron oídos sordos; el moribundo pasó a mejor vida sin saber que, una vez más, había sido injusto con Burgess. Su vieja esposa murió por la noche.
El último de los sagrados diecinueve había sido víctima del diabólico talego. La ciudad quedaba despojada del último jirón de su antigua gloria. Su duelo no fue llamativo, pero sí profundo.
Por un decreto de ley, accediendo a un ruego, se le permitid a Hadleyburg que cambiara su nombre por el do... no se preocupen, no diré cuál es... y que cambiara dos palabras del lema que durante muchas generaciones adornara el sello oficial de la ciudad.
Ahora ha vuelto a ser una ciudad honrada y tendrá que madrugar el que quiera sorprenderla mientras duerme indefensa.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 >>>


Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados