Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El hombre que corrompió Hadleyburg (Mark Twain)

El hombre que corrompió Hadleyburg (Mark Twain) - pág.28

Indice General | Volver

Página 28 de 45


Pero debo hablar en defensa de mi propio honor. y con franqueza. Confieso avergonzado y les suplico me perdonen que le dije al forastero arruinado todas las palabras contenidas en la frase, incluidas las últimas ofensivas. [Suspiro entre el público. Cuando los periódicos hablaron de esto, las recordé y resolví reclamar el talego de dinero, ya que me sentía con derecho al mismo desde todos los puntos de vista. Ahora les pido a ustedes que tengan en cuenta este punto y lo mediten bien: que la gratitud del forastero para mí esa noche no tenía límites, que él mismo manifiesto no encontrar palabras adecuadas para exhumarla y que, si podía hacerlo, me devolvería algún día el favor centuplicado. Y bien... Ahora les pregunto: ¿Podía esperar..., podía creer..., podía siguiera imaginar remotamente que, dados tales sentimientos, ese hombre cometería un acto tan desagradecido como añadir a su prueba las quince palabras completamente: innecesarias, tendiéndome una trampa, haciéndome aparecer como difamador de mi propia ciudad ante mis propios convecinos reunidos en un salan público? Era absurdo, era imposible. Su prueba contendría solamente la bondadosa cláusula inicial de mi observación. Yo no dudaba lo más mínimo. Ustedes habrían pensado lo mismo en mi lugar No habrían esperado tan vil traición de un lumbre a quien protegieran y a quien no agraviaran en modo alguno. Y por eso, con perfecta confianza, con perfecta buena fe, escribí sobre un trozo de papel las palabras iniciales, terminando con un Váyase y refórmese, y las firmé. Cuando me disponía a poner la carta en un sobre, me llamaron para que fuera a un despacho de mi oficina y, sin pensarlo, dejé la carta abierta sobre mi escritorio. Wilson se detuvo, volvió lentamente la cabeza hacia Billson, esperó un momento y añadió:
-Les pido que tomen nota de esto: cuando volví, poco después, el señor Billson salía por la puerta principal de mi oficina. [Suspiros.]Inmediatamente Wilson se puso de pie y gritó: -¡Es mentira! -¡Es una mentira infame!
PRESIDENTE: -¡Siéntese, señor! El señor Wilson no ha acabado aún.
Los amigos de Wilson lo obligaron a sentarse y lo calmaron. Wilson prosiguió:, Éstos son los hechos escuetos. Mi carta, cuando volví, estaba colocada en un lugar distinto del escritorio. Me di cuenta del hecho, pero no le di importancia, creyendo que la había cambiado de sitio una corriente de aire. No podía ocurrírseme que el señor Billson leyera una carta privada: se trataba de un hombre honorable y debía estar por encima de eso.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 >>>


Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados