La Vuelta de Martín Fierro (José Hernández) - pág.42
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716
Y guarden en su memoria
con toda puntualidá
lo que con tal claridá
les acabo de decir:
mucho tendran que sufrir
si no creen en mi verdá.
717
Y si atienden mis palabras
no habrá calabozos llenos;
manejense como güenos;
no olviden esto jamás;
aqui no hay razón de más;
mas bien las puse de menos.
718
Y con esto me despido
(todos han de perdonar):
ninguna debe olvidar
la historia de un desgraciado.
Quien ha vivido encerrado
poco tiene que contar.
EL HIJO SEGUNDO DE MARTÍN FIERRO
XIII
719
Lo que les voy adecir
ninguno lo ponga en duda:
y aunque la cosa es peluda,
hare la resolución;
es ladino el corazón,
pero la lengua no ayuda.
720
El rigor de las desdichas
hemos soportado diez años,
pelegrinando entre estraños,
sin tener donde vivir,
y obligados a sufrir
una máquina de daños.
721
El que vive de ese modo
de todos es tributario;
falta la cabeza primario
y los hijos que él sustenta
se dispersan como cuentas
cuando se corta el rasario.
722
Yo anduve ansí como todos,
hasta que al fin de sus días
supo mi suerte una tía
y me recogió a su lado;
allí viví sosegado
y de nada carecía.
723
No tenía cuidado alguno
ni que trabajar tampoco,
y como muchacho loco
lo pasaba de holgazán;
con razón dice el refrán
que lo güeno dura poco.
724
En mí todo su cuidado
y su cariño ponía;
como a un hijo me quería
con cariño verdadero,
y me nombró de heredero
de los bienes que tenía.
725
El Juez vino sin tardanza
cuanto falleció la vieja.
"De los bienes que te deja",
me dijo, "Yo he de cuidar:
es un rodeo regular
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