La Vuelta de Martín Fierro (José Hernández) - pág.41
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se convierte en animal,
privao del don principal
que Dios hizo a los mortales.
707
Yo no alcanzo a comprender
por que motivo será
que el preso privado está
de los dones más preciosos
que el justo Dios bondadoso
otorgó a la humanidá.
708
Pues que de todos los bienes,
en mi inorancia lo infiero,
que le dió al hombre altanero
su Divina Majestá,
la palabra es el primero,
el segundo es la amistá.
709
Y es muy severa la ley
que, por un crimen o un vicio,
somete al hombre a un suplicio
el más tremendo y atroz,
privado de un beneficio
que ha recebido de Dios.
710
La soledá causa espanto;
el silencio causa horror;
ese continuo terror
es el tormento más duro,
y en un presidio siguro
está demás tal rigor.
711
Inora uno si de allí
saldrá pa la sepoltura;
el que se halla en desventura
busca a su lao otro ser,
pues siempre es güeno tener
companeros de amargura.
712
Otro más sabio podrá
encontrar razón mejor;
yo no soy rebuscador,
y ésta me sirve de luz:
se los dieron al Señor
al clavarlo en una cruz.
713
Y en las projundas tinieblas
en que mi razón esiste,
mi corazón se resiste
a ese tormento sin nombre,
pues el honbre alegra al hombre
y el hablar consuela al triste.
* * * * *
714
Grábenlo como en la piedra
cuanto he dicho en este canto,
y, aunque yo he sufrido tanto,
debo confesarlo aquí:
el hombre que manda allí
es poco menos que un Santo.
715
Y son güenos los demás
(a su ejemplo se manejan),
pero por eso no dejan
las cosas de ser tremendas;
piensen todos y compriendan
el sentido de mis quejas.
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