La Vuelta de Martín Fierro (José Hernández) - pág.4
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defectos de fraseologia, que son también elementos de que se debe
apoderar el arte para combatir y estirpar males morales mas
fundamentales y trascendentes, examinándolos bajo el punto de vista
de una filosofia mas elevada y pura.
El progreso de la locucion no es la base del progreso social, y un
libro que se propusiera tan elevados fines, deberia prescindir por
completo de las delicadas formas de la cultura de la frase,
subordinándose á las imperiosas exigencias de sus propósitos
moralizadores, que serían en tal caso, el éxito buscado.
Los personajes colocados en escena deberían hablar en su lenguaje
peculiar y propio, con su originalidad, su gracia y sus defectos
naturales, porque despojados de ese ropaje, lo serían igualmente de
su carácter típico, que es lo único que los hace simpáticos,
conservando la imitacion y la verosimilitud en el fondo y en la forma.
Entra tambien en esta parte la eleccion del prisma á traves del cual
le es permitido á cada uno estudiar sus tiempos. Y aceptando esos
defectos como un elemento, se idealiza tambien, se piensa, se inclina
á los demás á que piensen igualmente, y se agrupan, se preparan y
conservan pequeños monumentos de arte, para los que han de estudiarnos
mañana y levantar el grande monumento de la historia de nuestra
civilizacion.
El gaucho no conoce ni siquiera los elementos de su propio idioma, y
sería una impropiedad cuando menos, y una falta de verdad muy
censurable, que quien no ha abierto jamás un libro, siga las reglas de
arte de Blair, Hermosilla ó la Academia.
El gaucho no aprende á cantar. Su único maestro es la espléndida
naturaleza que en variados y majestuosos panoramas se extiende delante
de sus ojos. Canta porque hay en él cierto impulso moral, algo de
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