Juegos tradicionales, entretenimientos e información
    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia Juegos | Contacto

  Secciones > Libros Clásicos > Cuentos de Amor de Locura y de Muerte (Horacio Quiroga)

 

Cuentos de Amor de Locura y de Muerte (Horacio Quiroga) - pág.38

Indice General | Volver

Página 38 de 128


suelo, y hundí la cabeza entre sus faldas, permaneciendo así una hora
entera en hondo silencio, mientras ella, muy pálida, se mantenía
también inmóvil, los ojos abiertos fijos en el techo.

Pero ese fustazo de reacción que había encendido un efímero relámpago
de ruina sensorial, traía también a flor de conciencia cuanto de honor
masculino y vergüenza viril agonizaba en mí. El fracaso de un día en
el sanatorio, y el diario ante mi propia dignidad, no eran nada en
comparación del de ese momento, ¿comprende usted? ¡Para qué vivir, si
el infierno artificial en que me había precipitado y del que no podía
salir, era incapaz de absorberme del todo! ¡Y me había soltado un
instante, para hundirme en ese final!

Me levanté y fuí adentro, a las piezas bien conocidas, donde aún
estaba mi revólver. Cuando volví, ella tenía los párpados cerrados.

-Matémonos-le dije.

Entreabrió los ojos, y durante un minuto no apartó la mirada de mí. Su
frente límpida volvió a tener el mismo movimiento de cansado éxtasis:

-Matémonos-murmuró.

Recorrió en seguida con la vista el fúnebre lujo de la sala, en que la
lámpara ardía con alta luz, y contrajo ligeramente el ceño.

-Aquí no-agregó.

Salimos juntos, pesados aún de alucinación, y atravesamos la casa
resonante, pieza tras pieza. Al fin ella se apoyó contra una puerta y
cerró los ojos. Cayó a lo largo de la pared. Volví el arma contra mí
mismo, y me maté a mi vez.

Entonces, cuando a la explosión mi mandíbula se descolgó bruscamente,
y sentí un inmenso hormigueo en la cabeza; cuando el corazón tuvo dos
o tres sobresaltos, y se detuvo paralizado; cuando en mi cerebro y en
mis nervios y en mi sangre no hubo la más remota probabilidad de que
la vida volviera a ellos, sentí que mi deuda con la cocaína estaba
cumplida. ¡Me había matado, pero yo la había muerto a mi vez!

¡Y me equivoqué! Porque un instante después pude ver, entrando
vacilantes y de la mano, por la puerta de la sala, a nuestros cuerpos
muertos, que volvían obstinados...

La voz se quebró de golpe.

-¡Cocaína, por favor! ¡Un poco de cocaína!









#LA GALLINA DEGOLLADA#




Todo el día, sentados en el patio en un banco, estaban los cuatro


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-128  



Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Canales de tv online en vivo hd Cursos Gratis
Psicología
Biografías

Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z



Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  


Copyright ©1999-2015 Nuevarena.com Todos los derechos reservados