Juegos tradicionales, entretenimientos e información
    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia Juegos | Contacto

  Secciones > Libros Clásicos > Cuentos de Amor de Locura y de Muerte (Horacio Quiroga)

 

Cuentos de Amor de Locura y de Muerte (Horacio Quiroga) - pág.10

Indice General | Volver

Página 10 de 128


surgió nítida: "se va para que en el transporte de mi amor
reconquistado, pierda la cabeza y el matrimonio sea así forzoso". Pero
en ese cuarto de hora de goce final que le ofrecían adelantado y
gratis a costa de un pagaré de casamiento, el muchacho, de 18 años,
sintió-como otra vez contra la pared-el placer sin la más leve
mancha, de un amor puro en toda su aureola de poético idilio.

Sólo Nébel pudo decir cuán grande fué su dicha recuperada en pos del
naufragio. El también olvidaba lo que fuera en la madre explosión de
calumnia, ansia rabiosa de insultar a los que no lo merecen. Pero
tenía la más fría decisión de apartar a la madre de su vida una vez
casados. El recuerdo de su tierna novia, pura y riente en la cama de
que se había destendido una punta para él, encendía la promesa de una
voluptuosidad íntegra, a la que no había robado ni el más
pequeño diamante.

A la noche siguiente, al llegar a lo de Arrizabalaga, Nébel halló el
zaguán oscuro. Después de largo rato, la sirvienta entreabrió
la vidriera:

-No están las señoras.

-¿Han salido?-preguntó extrañado.

-No, se van a Montevideo... Han ido al Salto a dormir abordo.

-¡Ah!-murmuró Nébel aterrado. Tenía una esperanza aún.

-¿El doctor? ¿Puedo hablar con él?

-No está, se ha ido al club después de comer...

Una vez solo en la calle oscura, Nébel levantó y dejó caer los brazos
con mortal desaliento: ¡Se acabó todo! Su felicidad, su dicha
reconquistada un día antes, perdida de nuevo y para siempre! Presentía
que esta vez no había redención posible. Los nervios de la madre
habían saltado a la loca, como teclas, y él no podía hacer ya
nada más.

Comenzaba a lloviznar. Caminó hasta la esquina, y desde allí, inmóvil
bajo el farol, contempló con estúpida fijeza la casa rosada. Dió una
vuelta a la manzana, y tornó a detenerse bajo el farol. ¡Nunca, nunca!

Hasta las once y media hizo lo mismo. Al fin se fué a su casa y cargó el
revólver. Pero un recuerdo lo detuvo: meses atrás había prometido a un
dibujante alemán que antes de suicidarse-Nébel era adolescente-iría a
verlo. Uníalo con el viejo militar de Guillermo una viva amistad,
cimentada sobre largas charlas filosóficas.

A la mañana siguiente, muy temprano, Nébel llamaba al pobre cuarto de


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-128  



Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Canales de tv online en vivo hd Cursos Gratis
Psicología
Biografías

Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z



Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  


Copyright ©1999-2015 Nuevarena.com Todos los derechos reservados