La historia del viajante de comercio (Charles Dickens) - pág.5
Indice General
|
Volver
Página 5 de 15
familiaridades afectivas entre el hombre alto y la viuda, que indicaban en grado
suficiente que el hombre alto recibía un trato de favor tan elevado como su
propio tamaño. A Tom le encantaba el ponche caliente -m aventuraría a decir que
le encantaba demasiado el ponche caliente-, y después de haber comprobado que la
yegua zorruna estaba bien alimentada y dormía sobre suficiente paja, y de
haberse comido hasta el último bocado de la agradable cena caliente que la viuda
preparó para él con sus propias manos, se limitó a pedir un vasito a modo de
experimento Ahora bien, si en toda la gama del arte doméstico había un artículo
que la viuda supiera elaborar mejor que cualquier otro, era ése precisamente, y
el primer vaso se adaptó tan agradablemente al gusto d Tom Smart que pidió un
segundo con el menor retrasó posible. El ponche caliente, caballeros, es algo
agradable -algo extremadamente agradable bajo cualquier circunstancia-, pero en
aquel cómodo antiguo salón, ante un fuego rugiente, mientras viento soplaba en
el exterior haciendo crujir todos los maderos de la vieja casa, a Tom Smart le
resulta absolutamente delicioso. Pidió otro vaso, y luego otro más -no estoy muy
seguro de que no pidió otro después de aquél-, pero cuanto más ponche caliente
bebía, más pensaba en el hombre alto.
-¡Que su insolencia le confunda! -exclamó Tom para sí mismo-. ¿Qué asuntos tiene
que resolver e este cómodo bar? ¡Un villano tan feo! Si la viuda tt viera algún
gusto, elegiría seguramente a un tipo mejor que ése.
Tras decir aquellas cosas, la mirada de Tom pasó del espejo colocado sobre la
repisa de la chimenea que había sobre la mesa; y conforme se fue sintiendo cada
vez más sentimental, vació el cuarto vaso de ponche y pidió un quinto.
Tom Smart, caballeros, se había sentido siempre muy atraído por el negocio
tabernero. Desde hacía, tiempo su ambición había sido atender un bar de su
propiedad vestido con un abrigo verde, calzones de pana y fustán de pelo. Tenía
grandes ideas acerca de cómo sentarse en cenas joviales, y había pensado a
menudo lo bien que podría presidir con su conversación un salón propio, y qué
ejemplo supremo sería para sus clientes en el departamento de bebidas.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
>>>
|