Juegos tradicionales, entretenimientos e información
    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia Juegos | Contacto

  Secciones > Libros Clásicos > La historia de duendes que secuestraron a un enterrador (Charles Dickens)

 

La historia de duendes que secuestraron a un enterrador (Charles Dickens) - pág.6

Indice General | Volver

Página 6 de 12


en el borde más estrecho de la lápida, desde donde con extraordinaria agilidad
dio un salto mortal cayendo directamente a los pies del enterrador, plantándose
allí en la actitud en que suelen sentarse los sastres sobre su tabla.
-Me... me... temo que debo abandonarle, señor -dijo el enterrador haciendo un
esfuerzo por ponerse en movimiento.
-¡Abandonarnos! -exclamó el duende-. Gabri Grub va a abandonarnos. ¡Ja, ja, ja!
Mientras el duende se echaba a reír, el sepulturero observó por un instante una
iluminación brillan tras las ventanas de la iglesia, como si el edificio dentro
hubiera sido iluminado; desapareció, el órgano atronó con una tonada animosa y
grupos enteros duendes, la contrapartida misma del primero, aparecieron en el
cementerio y comenzaron a jugar al salto de la rana con las tumbas, sin
detenerse un instante tomar aliento y «saltando» las más altas de ellas, una
tras otra, con una absoluta y maravillosa destreza. El primer duende era un
saltarín de lo más notable. Ninguno de los demás se le aproximaba siquiera;
incluso en su estado de terror extremo el sepulturero no pudo dejar de observar
que mientras que sus amigos se contentaban con saltar las lápidas de tamaño
común el primero abordaba las capillas familiares con las barandillas de hierro
y todo, con la misma facilidad que si se tratara de postes callejeros.
Finalmente el juego llegó al punto más culminante e interesante; el órgano
comenzó a sonar más y más veloz y los duendes a saltar más y más rápido:
enrollándose, rodando de la cabeza a los talones sobre el suelo y botando sobre
las tumbas como pelotas de fútbol. El cerebro del enterrador giraba en un
torbellino con la rapidez del movimiento que estaba contemplando y las piernas
se le tambaleaban mientras los espíritus volaban delante de sus ojos, hasta que
el duende rey, lanzándose repentinamente hacia él, le puso una mano en el cuello
y se hundió con él en la tierra.
Cuando Gabriel Grub tuvo tiempo de recuperar el aliento, que había perdido por
causa de la rapidez de su descenso, se encontró en lo que parecía ser una amplia
caverna rodeado por todas partes por multitud de duendes feos y ceñudos. En el
centro de la caverna, sobre una sede elevada, se encontraba su amigo del


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 >>>




Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Canales de tv online en vivo hd Cursos Gratis
Psicología
Biografías

Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z



Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  


Copyright ©1999-2015 Nuevarena.com Todos los derechos reservados