Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Grandes Esperanzas (Charles Dickens)

Grandes Esperanzas (Charles Dickens) - pág.151

Indice General | Volver

Página 151 de 381



La señora Pocket demostró inmediatamente una amable emoción y dijo:
- Eso es cosa de esa odiosa Sofía.
- ¿Qué quieres decir, Belinda? - preguntó el señor Pocket.
- Sofía te lo ha dicho - contestó la señora Pocket -. ¿Acaso no la he visto con mis propios ojos y no la he oído por mí misma cuando llegó con la pretensión de hablar contigo?
-Pero ¿no te acuerdas de que me ha llevado abajo, Belinda? - replicó el señor Pocket -. ¿No sabes que me ha mostrado a esa borracha y también el paquete de mantequilla?
- ¿La defiendes, Mateo, después de su conducta? - le preguntó su esposa.
El señor Poocket se limitó a emitir un gemido de dolor
- ¿Acaso la nieta de mi abuelo no es nadie en esta casa? - exclamó la señora Pocket. - Además, la cocinera ha sido siempre una mujer seria y respetuosa, y en cuanto me conoció dijo con la mayor sinceridad que estaba segura de que yo había nacido para duquesa.
Había un sofá al lado del señor Pocket, y éste se dejó caer en él con la actitud de un gladiador moribundo. Y sin abandonarla, cuando creyó llegada la ocasión de que le dejase para irme a la cama, me dijo con voz cavernosa:
- Buenas noches, señor Pip.

CAPITULO XXIV
Después de dos o tres días, cuando me hube instalado en mi cuarto y tras haber ido a Londres varias veces para encargar a mis proveedores lo que necesitaba, el señor Pocket y yo sostuvimos una larga conversación. Conocía más acerca de mi porvenir que yo mismo, pues me dijo que, según le manifestara el señor Jaggers, yo no estaba destinado a una profesión determinada, sino que tan sólo había de ser bien educado para mi destino en la sociedad, con tales conocimientos que estuviesen a la par con los de los jóvenes que gozan de una situación próspera. Yo, desde luego, di mi conformidad, pues no podía decir nada en contra.
Me aconsejó frecuentar determinados lugares de Londres, a fin de adquirir los rudimentos que necesitaba, y que le invistiese a él con las funciones de profesor y director de todos mis estudios. Esperaba que con una ayuda inteligente tropezaría con pocos inconvenientes que pudiesen desalentarme y que pronto no tendría necesidad de otra ayuda que la suya propia. Por el modo con que me dijo todo eso y mucho más, con el mismo fin, conquistó admirablemente mi confianza; y puedo añadir que siempre se mostró tan celoso y honrado en el cumplimiento de su contrato conmigo, que me obligó, de esta manera, a mostrar el mismo celo y la misma honradez en cumplir mis deberes. Si él, como maestro, me hubiese demostrado la menor indiferencia, es seguro que yo le habría pagado con la misma honradez, como discípulo; pero como no me proporcionó esta excusa, cada uno de nosotros hizo justicia al comportamiento del otro. Y por mi parte no consideré que en sus relaciones para conmigo hubiese nada ridículo ni cosa que no fuese seria, honrada y bondadosa.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 151 152 153 154 155 156 157 158 159 160 161 162 163 164 165 166 167 168 169 170 171 172 173 174 175 176 177 178 179 180 181 182 183 184 185 186 187 188 189 190 191 192 193 194 195 196 197 198 199 200 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-381  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados