Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Grandes Esperanzas (Charles Dickens)

Grandes Esperanzas (Charles Dickens) - pág.6

Indice General | Volver

Página 6 de 381


Hace cosa de veinte minutos, Pip. Pero ahora vuelve. Escóndete detrás de la puerta, muchacho, y cúbrete con la toalla.
Seguí el consejo. Mi hermana, la señora Joe, abriendo por completo la puerta de un empujón, encontró un obstáculo tras ella, lo cual le hizo adivinar en seguida la causa, y por eso se valió de «Thickler» para realizar una investigación. Terminó arrojándome a Joe - es de advertir que yo muchas veces servía de proyectil matrimonial -, y el herrero, satisfecho de apoderarse de mí, fuese como fuese, me escondió en la chimenea y me protegió con su enorme pierna.
- ¿Dónde has estado, mico asqueroso? - preguntó la señora Joe dando una patada -. Dime inmediatamente qué has estado haciendo. No sabes el susto y las molestias que me has ocasionado. Si no hablas en seguida, lo voy a sacar de ese rincón y de nada te valdría que, en vez de uno, hubiese ahí cincuenta Pips y los protegieran quinientos Gargerys.
- He estado en el cementerio - dije, desde mi refugio, llorando y frotándome el cuerpo.
- ¿En el cementerio? - repitió mi hermana -. ¡Como si no te hubiera avisado, desde hace mucho tiempo, de que no vayas allí a pasar el rato! ¿Sabes quién te ha criado as mano»?
- Tú - dije.
- ¿Y por qué lo hice? Me gustaría saberlo - exclamó mi hermana.
- Lo ignoro - gemí.
- ¿Lo ignoras? Te aseguro que no volvería a hacerlo.

- Estoy persuadida de ello. Sin mentir, puedo decir que desde que naciste, nunca me he quitado este delantal. Ya es bastante desgracia la mía el ser mujer de un herrero, y de un herrero como Gargery, sin ser tampoco tu madre.
Mis pensamientos tomaron otra dirección mientras miraba desconsolado el fuego. En aquel momento me pareció ver ante los vengadores carbones que no tenía más remedio que cometer un robo en aquella casa para llevar al fugitivo de los marjales, al que tenía un hierro en la pierna, y por temor a aquel joven misterioso, una lima y algunos alimentos.
- ¡Ah! - exclamó la señora Joe dejando a «Thickler» en su rincón -. ¿De modo que en el cementerio? Podéis hablar de él, vosotros dos - uno de nosotros, por lo menos, no había pronunciado tal palabra -. Cualquier día me llevaréis al cementerio entre los dos, y, cuando esto ocurra, bonita pareja haréis.
Y se dedicó a preparar los cachivaches del té, en tanto que Joe me miraba por encima de su pierna, como si, mentalmente, se imaginara y calculara la pareja que haríamos los dos en las dolorosas circunstancias previstas por mi hermana. Después de eso se acarició la patilla y los rubios rizos del lado derecho de su cara, en tanto que observaba a la señora Joe con sus azules ojos, como solía hacer en los momentos tempestuosos.
Mi hermana tenía un modo agresivo e invariable de cortar nuestro pan con manteca. Primero, con su mano izquierda, agarraba con fuerza el pan y lo apoyaba en su peto, por lo que algunas veces se clavaba en aquél un alfiler o una aguja que más tarde iban a parar a nuestras bocas.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-381  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados