Riquezas peruanas: colección de artículos descriptivos escritos para La Tribuna (Modesto Basadre y C
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muchos días, cuando unos arrieros arequipeños que regresaban de Tacna
aseguraron, que al pasar el río, por el vado enfrente de la Pampa de
Silicate, habían visto un mono tan grande como un hombre, el que al
verlos, huyó rápidamente internándose al monte, a orilla del río. Ya la
relación de Ventura tenía un comprobante: entre el Diablo y un gran mono
podría existir alguna analogía. Se resolvió mandar algunos agentes, que
apostados en determinados puntos, y en especial en los manantiales de
Mollegallo, y vado del río de Ite, pudiesen espiar los movimientos de ese
ser, fuese Diablo o mono. Al día siguiente volvieron algunos espías;
habían en realidad visto un ser, al parecer, hombre que huyó despavorido
al verlos, con asombrosa rapidez hacia los corros del Desierto. Con estas
relaciones no cabía la duda, existía un ser extraordinario en esos lugares
y se resolvió indagar por él y descubrirlo, averiguando su modo de
existir. Se formó un verdadero plan de campaña. El señor don Bruno Vargas,
con dos hombres debía salir al alto del Airampal, y marchar por esas
alturas hacia la Sopladera. El señor don José Tamayo y señor Yañes debían
marchar por las quebradas de Mollegallo, y coronar las alturas del cerro
del Pajarito; don Carlos Maule Stevenson debía vigilar las Pampas de
Silicate; don Pedro Portocarrero debía recorrer las pampas de Ite y vado
del río; don Jacinto y don Celestino Vargas debían penetrar con don
Ignacio Cossio por las alturas, frente [11] a los puntos, donde hoy se
hallan las casas de don Carlos Zapata; don José María Malo, don Saturnino
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