La noche de los tiempos (Rene Barjavel) - pág.24
Indice General
|
Volver
Página 24 de 323
Rochefoux le pidió que
tuviera paciencia, y continué:
- Esta señal, ustedes la han visto baje la forma de una Simple línea inscripta
sobre un cuadriculado. Ahora, gracias a mis amigos del C.N.R.S. que la han
auscultado de todas las formas posibles, se las voy a hacer oír...
Le hizo una señal al ingeniero, que conectó un nuevo circuito.
Sobre la pantalla del osciloscopio, hubo primero una línea tendida como la
cuerda mi de un violín, mientras que estallaba un silbido sobreagudo que le
provocó una mueca a Simon. El negro más blanco pasó su lengua rosada sobre sus
labios agrietados. El blanco más rubio puso el auricular derecho en su oreja y
lo agitó violentamente. Los dos amarillos cerraban completamente las ranuras de
sus ojos. El ingeniero del C.N.R.S. dio vuelta lentamente un botón. El sonido
sobreagudo se volvió agudo. Los músculos se distendieron. Las mandíbulas se
descrisparon. El agudo bajó maullando, el silbido se hizo un trino. La
concurrencia empezó a toser y carraspear. Sobre la pantalla del osciloscopio, la
línea recta era ahora ondulada.
Lentamente, lentamente, la mano del ingeniero hacía bajar la señal, del agudo al
grave, toda la escala de las frecuencias. Cuando llegó al límite de los
infrasonidos, fue como una maza de fieltro golpeando cada cuatro segundos el
cuero de un tambor gigantesco. Y cada golpe hacía temblar los huesos, la carne,
los muebles, las paredes de la Unesco hasta sus fundamentos. Era igual al latido
de un corazón enorme, el corazón de una bestia inimaginable, el corazón de la
Tierra misma.
Títulos de la prensa francesa: "El descubrimiento más grande todos los tiempos",
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-250
251-300
301-323
|