Con pena y sin gloria (Chiquita Barreto Burgos) - pág.36
Indice General
|
Volver
Página 36 de 63
En el pueblo se comentaba cierta
historia sobre ésta. Y las tres mujeres no eran bien vistas por las
familias honradas.
Se decía que la abuela -aunque nadie conocía su verdadero origen, y
nunca durante el tiempo que vivió en el pueblo ofendió a ninguno de sus
habitantes- siendo muy joven fue a la ciudad a tentar suerte, porque no le
gustaba la vida del campo. Trabajó con una honorable familia que la
trataba como una hija, pero al poco tiempo ella se fugó con el patrón. El
hombre regresó con su mujer, pero un día amaneció colgado [66] del gajo
más alto del mango del patio.
Después fue otro y otro y otro.
Lo cierto que la abuela tenía en su haber seis muertos. Todos
ahorcados, como una colección macabra.
Ya mayor se encontró esperando un hijo y consideró llegada la hora de
empezar un vida nueva. Bien lejos, donde no pudieran alcanzarla ni con el
pensamiento.
Antes de partir le prendió fuego a su casa y despareció. Nadie se
preocupó de su suerte.
Así llegó al pueblo.
Con el dinero que logró juntar en años de oprobio, compró la casita
en las afueras y con el resto armó el pequeño almacén, y se dispuso a una
nueva vida.
Allí nació su hija y después sus dos nietas.
Vivió casi feliz, varios años, hasta que un forastero le reconoció y
esparció la noticia. Entonces sí, desapareció para siempre.
Pero quedó su oscura memoria flotando sobre las tres mujeres,
condenándolas sin remedio, pero también protegiéndolas.
El almacén era el sitio obligado de reunión de los hombres, pero casi
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-63
|