Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > La Pimpinela Escarlata (Baronesa de Orczy)

La Pimpinela Escarlata (Baronesa de Orczy) - pág.30

Indice General | Volver

Página 30 de 297



La muchacha era como una personificación sumamente delicada de la vida rural inglesa, y no es de extrañar que el sensible joven francés no pudiera apartar los ojos de aquel hermoso rostro. El vizconde de Tournay era un muchacho imberbe de apenas diecinueve años, en quien las terribles tragedias que tenían por escenario su país natal habían dejado pocas huellas. Iba vestido elegantemente, casi con amaneramiento, y una vez a salvo en Inglaterra, saltaba a la vista que estaba dispuesto a olvidar los horrores de la Revolución entre las delicias de la vida inglesa.
-Pardi! Si esto es Inglaterra -dijo sin dejar de mirar a Sally con aire de satisfacción- he de decir que me complace.
Sería imposible reproducir la exclamación exacta que escapó por entre los dientes apretados del señor Harry Waite. Unicamente por el respeto hacia los nobles y sobre todo hacia lord Antony mantuvo a raya el desagrado que le inspiraba el joven extranjero.
-Pues sí, esto es Inglaterra, joven réprobo - replicó lord Antony riendo-, y le ruego que no introduzca sus laxas costumbres extranjeras en este país tan decente.
Lord Antony ya había ocupado la cabecera de la mesa, con la condesa a su derecha. Jellyband iba de un lado a otro, llenando vasos y enderezando sillas. Sally esperaba para servir la sopa. Los amigos del señor Harry Waite finalmente lograron sacarle de la habitación, pues su talante era cada vez más violento al ver la palpable admiración que el vizconde sentía por Sally.
-Suzanne -ordenó la rígida condesa con severidad.
Suzanne volvió a sonrojarse; había perdido la noción del tiempo y del lugar en que se encontraba mientras se calentaba ante el fuego, permitiendo al apuesto joven inglés que solazase sus ojos en su dulce rostro, y que su mano se posara en la de ella, como al descuido.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-297  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados