David Copperfield (Charles Dickens) - pág.561
Indice General
|
Volver
Página 561 de 653
, me metí en una labor no muy fácil de investigación clandestina, prolongada ahora, a mi entender, sobre un período pasado de doce meses.»
Leyó este párrafo como si hubiera sido un acta del Parlamento, y pareció agradablemente refrescado por el sonido de sus palabras.
«Mis cargos contra Heep -dijo mirando a Uriah y colocando la regla en una posición conveniente debajo del brazo izquierdo, para caso de necesidad- son los siguientes.»
Todos contuvimos la respiración, y me parece que Uriah más que los demás.
« Primero -dijo míster Micawber-: Cuando las facultades intelectuales y la memoria de míster W. se tomaron, por causas que no es necesario mencionar, débiles y confusas, Heep, con toda intención, embrolló y complicó las transacciones oficiales. Cuando míster W se encontraba incapacitado para los negocios, Heep le obligaba a que se ocupara de ellos. Consiguió la firma de míster W para documentos de gran importancia, haciéndole ver que no tenían ninguna. Indujo a míster W a darle poder para emplear una suma importante, ascendiendo a doce mil quinientas catorce libras, dos chelines y nueve peniques, en unos pretextados negocios a su cargo y unas deficiencias que estaban ya liquidadas.
»En todo ello hizo aparecer intenciones que no habían existido nunca. Empleó el procedimiento de poner todos los actos poco honorables a cargo de míster W, y luego, con la menor delicadeza, se aprovechó de ello para torturar y obligar a míster W a cederle en todo. »
-Tendrá usted que demostrar todo eso, Micawber -dijo Uriah, sacudiendo la cabeza con aire amenazador-; a todos les llegará su hora.
-Míster Traddles, pregunte usted a Heep quién ha vivido en esta casa además de él -dijo míster Micawber interrumpiendo su lectura-. ¿Quiere usted?
-Un tonto, y sigue viviendo todavía -dijo Uriah desdeñosamente.
-Pregunte usted a Heep si por casualidad no ha tenido cierto memorándum en esta casa -dijo Micawber-. ¿Quiere usted?
Vi cómo Uriah cesó de repente de rascarse la barbilla.
-O si no, pregúntele usted -dijo Micawber- si no ha quemado uno en esta casa. Si dice que sí y le pregunta usted dónde están las cenizas, diríjase usted a Wilkins Micawber, y entonces oirá algo que no le agradará mucho.
El tono triunfante con que dijo míster Micawber estas palabras tuvo un efecto poderoso para alarmar a la madre, que gritó agitadamente:
-¡Ury, Ury! ¡Sé humilde y trata de arreglar el asunto, hijo mío!
-Madre -replicó él-, ¿quiere usted callarse? Está usted asustada y no sabe lo que se dice. ¡Humilde! -repitió, mirándome con maldad-. ¡He humillado a muchos durante mucho tiempo, a pesar de «mi humildad» !
Míster Micawber, metiendo lentamente su barbilla en la corbata, continuó leyendo su composición:
«Segundo: Heep, en muchas ocasiones, según me he informado, sabido y creído ...»
-¡Vaya unas pruebas! -dijo Uriah tranquilizándose-. Madre, esté usted tranquila.
-Ya pensaremos en encontrar dentro de muy poco algunas que valgan y que le aniquilen, caballero -contestó míster Micawber.
« Segundo: Heep, en muchas ocasiones, según me he informado, sabido y creído, ha falsificado, en diversos escritos, libros y documentos, la firma de míster W.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
551
552
553
554
555
556
557
558
559
560
561
562
563
564
565
566
567
568
569
570
571
572
573
574
575
576
577
578
579
580
581
582
583
584
585
586
587
588
589
590
591
592
593
594
595
596
597
598
599
600
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-250
251-300
301-350
351-400
401-450
451-500
501-550
551-600
601-650
651-653
|