Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Persiles y Sigismunda (Miguel de Cervantes Saavedra)

Los Trabajos de Persiles y Sigismunda (Miguel de Cervantes Saavedra) - pág.234

Indice General | Volver

Página 234 de 466


Calló asimismo Periandro, y las mujeres con miedo, y los varones con ánimo, especialmente Periandro, atendían lo que sería. Y, a la escasa luz de la luna, que cubierta de nubes no dejaba verse, vieron que hacia ellos venían dos bultos que no pudieran diferenciar lo que eran, si uno de ellos con voz clara no dijera:
-No os alborote, señores, quienquiera que seáis, nuestra improvisa llegada, pues sólo venimos a serviros. Esta estancia que tenéis, desierta y sola, la podéis mejorar, si quisiéredes, en la nuestra, que en la cima desta montaña está puesta; luz y lumbre hallaréis en ella, y manjares, que, si no delicados y costosos, son por lo menos necesarios y de gusto.
Yo le respondí:
-¿Sois, por ventura, Renato y Eusebia, los limpios y verdaderos amantes en quien la fama ocupa sus lenguas, diciendo el bien que en ellos se encierra?
-Si dijérades los desdichados -respondió el bulto-, acertárades en ello; pero, en fin, nosotros somos los que decís, y los que os ofrecimos con voluntad sincera el acogimiento que puede daros nuestra estrecheza.
Arnaldo fue de parecer que se tomase el consejo que se les ofrecía, pues el rigor del tiempo que amenazaba les obligaba a ello. Levantáronse todos, y siguiendo a Renato y a Eusebia, que les sirvieron de guías, llegaron a la cumbre de una montañuela, donde vieron dos ermitas, más cómodas para pasar la vida en su pobreza que para alegrar la vista con su rico adorno. Entraron dentro, y, en la que parecía algo mayor, hallaron luces que de dos lámparas procedían, con que podían distinguir los ojos lo que dentro estaba, que era un altar con tres devotas imágenes: la una, del Autor de la vida, ya muerto y crucificado; la otra, de la Reina de los cielos y de la señora de la alegría, triste y puesta en pie del que tiene los pies sobre todo el mundo; y la otra, del amado dicípulo que vio más, estando durmiendo, que vieron cuantos ojos tiene el cielo en sus estrellas.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 201 202 203 204 205 206 207 208 209 210 211 212 213 214 215 216 217 218 219 220 221 222 223 224 225 226 227 228 229 230 231 232 233 234 235 236 237 238 239 240 241 242 243 244 245 246 247 248 249 250 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-466  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados