David Copperfield (Charles Dickens) - pág.488
Indice General
|
Volver
Página 488 de 653
¿Conoces a tu tía?
-Un poco -contesté.
-¡Es la mujer más extraordinaria del mundo, caballero!
Y después de decir esta frase, que lanzó como una bale de cañón, míster Dick se sentó, con una expresión más grave que de costumbre, y me miró.
-Ahora, hijo mío -añadió-, voy a hacerte una pregunta.
-Puede usted hacerme todas las que quiera.
-¿Qué piensas de mí, caballero? -me preguntó cruzando los brazos.
-Que es usted mi antiguo y buen amigo.
-Gracias, Trotwood -respondió mister Dick riendo y estrechándome la mano con una alegría expansive-. Pero no es eso lo que quiero decir, hijo mío -continuó en tono más serio- ¿Qué piensas de mí desde este punto de vista? (y se tocaba la frente).
Yo no sabía cómo contestar; pero vino en mi ayuda.
-Que tengo la inteligencia débil, ¿no es eso? Y -Pero... -le dije en tono indeciso- quizá un poco.
-¡Precisamente! -exclamó mister Dick, que parecía encantado de mi respuesta-. Y es que, ¿sabes, Trotwood?, cuando quitaron un poco del desorden que había en la cabeza de... ya sabes de quién... pare meterlo ya sabes dónde... sucedió...
Y mister Dick hizo muchas veces con las manos el molinete, y después golpeó una con otra, y volvió al ejercicio del molinete pare expresar una gran confusión. Esto es lo que me hen hecho; esto es.
Yo le hice un gesto de aprobación, que él me devolvió.
-En una palabra, hijo mío -dijo mister Dick bajando la voz de pronto-, que soy un poco simple.
Iba a negarlo, pero me detuvo.
-Sí, sí. Ella pretende que no. No quiere que se lo digan; pero es así. Lo sé. Si no la hubiera tenido de amiga desde hace tantos años, me hubieran encerrado y llevaría la vida más triste. Pero sabré corresponderla, no temas. Nunca gasto lo que gano haciendo las copias. Lo meto en una hucha. He hecho mi testamento; ¡y se lo dejo todo! Será rica... noble.
Mister Dick sacó el pañuelo del bolsillo y se enjugó los ojos. Pero lo volvió a doblar cuidadosamente y volvió a guardárselo, y pareció que al mismo tiempo hacía desaparecer a mi tía.
-Tú eres muy instruido, Trotwood -dijo mister Dick-, tú eres muy instruido. Tú sabes lo sabio que es el doctor; tú sabes el honor que me ha hecho siempre. La ciencia no le ha vuelto orgulloso. Es humilde, humilde y lleno de transigencia hasta para el pobre Dick, que tiene una inteligencia tan limitada y que es tan ignorante. He hecho subir su nombre en un pedacito de papel, a lo largo de la cuerda de la cometa, y ha llegado hasta el cielo, entre las golondrinas. La cometa ha estado encantada de recibirle, y el cielo se ha iluminado más.
Yo le encantaba diciéndole con efusión que el doctor merecía todo nuestro respeto y toda nuestra estima.
-Y su mujer es como una estrella -dijo míster Dick-, una estrella brillante; yo la he visto en todo su esplendor, caballero. Pero (se acercó y me puso una mano en la rodilla) hay nubes, caballero, hay nubes.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
451
452
453
454
455
456
457
458
459
460
461
462
463
464
465
466
467
468
469
470
471
472
473
474
475
476
477
478
479
480
481
482
483
484
485
486
487
488
489
490
491
492
493
494
495
496
497
498
499
500
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-250
251-300
301-350
351-400
401-450
451-500
501-550
551-600
601-650
651-653
|