David Copperfield (Charles Dickens) - pág.420
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Dora se arrojó a sus cuellos llorando y sonriendo: «¡Oh, sí, tías; os lo ruego; llevadme a Putney con Julia Mills y Jip!». Y se volvieron todas juntas poco después del entierro.
Yo no sé cómo encontré tiempo para ir a rondar alrededor de Putney; pero el caso es que, de una manera o de otra, me escapaba muy a menudo por sus alrededores. Miss Mills, para mejor llenar todos los deberes de la amistad, escribía un diario de lo que sucedía cada día. Muchas veces salía a mi encuentro en el campo para leérmelo, o prestármelo cuando no tenía tiempo de leérmelo. ¡Con qué felicidad recorría yo los diversos artículos de aquel registro concienzudo! He aquí una muestra:
«Lunes.- Mi querida Dora continúa muy abatida.- Violento dolor de cabeza- Llamo su atención sobre la belleza del pelo de Jip- D. Acaricia a J.-Asociación de ideas que abren las esclusas del dolor.- Torrente de lágrimas.- (Las lágrimas ¿no son el rocío del corazón?- J. M.)
»Martes.- Dora, débil a inquieta- Bella en su palidez (misma observación para el lunes..J. M.). D., J. M. y J. salen en coche- J. saca la nariz fuera de la portezuela y ladra violentamente contra un barrendero.- Una ligera sonrisa aparece en los labios de D.- (He aquí los débiles anillos de que se compone la cadena de la vida.- J. M.)
»Miércoles.- D., alegre en comparación de los días precedentes.- Le he cantado una melodía conmovedora: Las campanas de la tarde, que no la ha tranquilizado, ni mucho menos- D., conmovida hasta el summum.- La he encontrado más tarde llorando en su habitación; le he recitado versos donde la comparaba con una joven gacela- Resultado mediocre.- Alusión a la imagen de la paciencia sobre una tumba- (Pregunta: ¿,Por qué sobre una tumba?- J. M.)
»Jueves.- D. bastante mejor.- Mejor noche- Ligero matiz rosado en las mejillas.- Me he decidido a pronunciar el nombre de D. C.- Este nombre lo vuelvo a insinuar con precaución durante el paseo- D., inmediatamente trastornada. «¡Oh querida Julia, oh! He sido una niña desobediente.»- La tranquilizo con mis caricias.- Hago un cuadro ideal de D. C. a las puertas de la muerte.- D., de nuevo trastornada. «¡Oh, qué hacer, qué hacer! ¡Llévame a alguna parte!» - Gran alarma.- Desvanecimiento de D.- Vaso de agua traído de un café.- (Comparación poética. Una muestra extravagante sobre la puerta del café. La vida humana también es abigarrada, ¡ay!-J. M.)
Viernes.- Día lleno de sucesos.- Un hombre se ha presentado en la cocina con un saco azul; ha pedido las botas de una señora dejadas para arreglar. La cocinera responde que no ha recibido órdenes. El hombre insiste. La cocinera se retira para preguntar lo que hay de ello. Deja al hombre solo con Jip. A la vuelta de la cocinera el hombre insiste todavía; después se retira. J. ha desaparecido; D. está desesperada. Se ha avisado a la policía. El hombre tiene la nariz curva y las piernas torcidas como las balaustradas de un puente.
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