Misas herejes (Evaristo Carriego) - pág.53
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en la tarde de la cita,
va creyendo ser la triste,
la Incurable Margarita
que abandona con la muerte su romántica
locura.
Torturada visión breve
del amor de una heroína
del prostíbulo y la cárcel:
Roja flor de guillotina,
que ha soñado con un novio que la finge una
azucena:
Con un blondo Nazareno
que la mueve a inevitable
santa senda arrepentida,
-de intuición insospechable-
a seguir su religiosa vocación de Magdalena.
Bella trágica historiada,
Salomé del histerismo,
portadora de extrañezas,
del país del exotismo,
iniciada en el secreto de las cláusulas suicidas,
que, en sus largas devociones
por las fiestas misteriosas,
por las torpes confidencias
y las pautas tenebrosas,
comulgó con los maestros de las músicas
prohibidas.
¡Oh, las pascuas de las carnes
bondadosas, que florecen
por aquellas que concluyen...
por aquellas que envejecen.
¡Oh, los siete ángeles malos!¡Oh, los ángeles
propicios
al exvoto de las manos
sabiamente extenuativas,
que degüellan los palomas
de las blancas rogativas,
en las vísperas sangrientas de los negros
sacrificios!
En la noche
Vencía la sombra. Misterio, llegando, rimaba la angustia de sus misereres, mojando, en el suelo, los frutos de Ceres, la Maga del germen que lucha creändo.
Muy suave, el Deseo pasaba contando las cálidas noches de extraños placeres, diciendo los sueños de frescas mujeres que en torpes neurosis se fueron matando...
Su copa de sangre volcaba en las brumas Ocaso muy triste, bordeando de heridas el cielo, llagado de rojas espumas,
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