El dilema de Hamlet (Jose Carlos Canalda) - pág.25
Indice General
|
Volver
Página 25 de 51
Dijo que estaba en su
mano conseguir que yo fuera expulsado del proyecto para, a continuación, ocupar
él mi puesto: "No irás a la cárcel, - me dijo - pero hundiré tu carrera". A
continuación volvió a pedirme, según él por última vez, que aceptara sus
exigencias. Como me negué de nuevo, se marchó dado un portazo. No volví a verle
hasta el día en el que apareció muerto.
- ¿No le dijo en qué consistía su plan?
- Evidentemente no, aunque supongo que se trataría de algún tipo de sabotaje del
prototipo. ¡Qué sé yo! Quizá provocándole un funcionamiento defectuoso,
destruyéndolo incluso...
- Puede que usted no ande descaminado, pero yo me inclino a pensar que se
debería de tratar de algo más sofisticado; un robopsicólogo experto es
perfectamente capaz de hacer, sin más herramienta que su propia voz, que un
robot se empiece a comportar de una manera anómala y aberrante, sin que nadie
excepto él pueda ser capaz de devolverlo a su estado inicial.
- Pero Schwartz no era robopsicólogo...
- Ya lo sé; era ingeniero. Pero esto no impide que pudiera tener ciertos
conocimientos de robopsicología; no demasiado profundos, por supuesto, puesto
que fracasó completamente en su intento... Lo cual es una verdadera lástima,
puesto que nos ha privado de poder contar con el cerebro de Hamlet-1.
- O en su defecto, con el del futuro Hamlet- 2; - remachó el ingeniero - pero
este último nos ha sido requisado... Claro está que ya no sería el mismo, ya que
el Principio de Incertidumbre impide que dos cerebros positrónicos puedan ser
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-51
|