El dilema de Hamlet (Jose Carlos Canalda) - pág.11
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Pero ahora que Jiménez había terminado con su labor
era cuando comenzaba la de Susan Calvin la cual, en su condición de
robopsicólogo, sería la responsable del estudio del comportamiento del robots
durante las primeras etapas de su vida.
Para alguien ajeno a U.S. Robots y a la robótica en general poco es lo que
podría apreciar como excepcional, entendiendo como tal todo aquello de las
pautas de conducta de Hamlet-1 que se desviara de lo que cabría esperar en un
robot convencional; porque no sólo en nada se diferenciaba el cuerpo del
prototipo del de cualquier robot corriente, sino que sus reacciones psicológicas
propias y características de su revolucionario cerebro positrónico sólo podrían
ser estudiadas gracias a toda una serie de sutiles y minuciosos estudios que ya
habían sido preparados por Susan Calvin.
- No se esperen nada espectacular. - solía repetir una y otra vez a sus colegas
- En circunstancias normales en nada se va a diferenciar Hamlet-1, en lo que a
la forma de comportarse se refiere, de cualquier otro robot convencional, ya que
sigue teniendo implantadas las Tres Leyes con su preciso orden de prioridad; y
aunque sea capaz de ponderarlas, jamás podría ignorarlas ni desobedecer a una
cualquiera de ellas por imposición de otra de rango inferior. La flexibilidad de
su nuevo cerebro sólo podrá apreciarse sometiéndolo a situaciones excepcionales
y por supuesto muy forzadas, precisamente aquéllas en las que un robot
convencional se vería bloqueado, cuando no destruido, por la rigidez de las Tres
Leyes que lleva implantadas en su cerebro positrónico.
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