Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > David Copperfield (Charles Dickens)

David Copperfield (Charles Dickens) - pág.349

Indice General | Volver

Página 349 de 653


Si fuera hija mía no la podría querer más. Pero usted no sabe lo que es perder un hijo y yo sí lo sé. Todas las riquezas del mundo, si fueran mías, no me costarían nada para rescatarla. Arránquela al deshonor, y yo le doy mi palabra de que no tendrá que temer el oprobio de verse unida a mi familia. Ninguno de los que han vivido con ella y la han considerado como su tesoro durante tantos años volverá a ver nunca su lindo rostro. Renunciaremos a ella, nos contentaremos con recordarla, como si estuviera muy lejos, bajo otro cielo; nos contentaremos con confiarla a su marido y a sus hijos, quizá, y esperaremos para volver a verla en el momento en que todos seremos iguales ante Dios.
La sencilla elocuencia de sus palabras no dejó de producir efecto. Mistress Steerforth persistía en su actitud altanera, pero su tono se había dulcificado un poco al contestarle:
-No justifico nada. No acuso a nadie, y siento tener que repetir que no es posible. Un matrimonio así destruiría sin esperanza el porvenir de mi hijo. Eso no puede ser y no será; esté usted seguro. Si hay alguna otra compensación...
-Estoy viendo un rostro que me recuerda por su parecido al que he visto frente a mí -interrumpió míster Peggotty, con mirada firme y brillante- en mi casa, al lado de mi fuego, en mi barco, en todas partes, con sonrisa de amigo, en el momento en que meditaba una traición tan negra, que casi me vuelvo loco cuando lo recuerdo. Si el rostro que se parece a aquel no se pone rojo como el fuego ante la idea de ofrecerme dinero a cambio de la pérdida y la ruina de mi niña, es que no vale más que el otro; quizá vale todavía menos, puesto que es el de una mujer.
Mistress Steerforth cambió de actitud al momento. Enrojeció de cólera y dijo con altanería, apretando el brazo de su sillón:
-¿Y usted qué compensación me ofrece por el abismo que ha abierto entre nosotros? ¿Qué es su cariño comparado con el mío? ¿Qué es su separación al lado de la nuestra?
Miss Dartle la tocó suavemente a inclinó la cabeza para hablarla en voz baja; pero ella no la escuchó.
-No, Rose; ni una palabra. ¡Quiero que este hombre me oiga hasta el final! Mi hijo, que ha sido el único objeto de mi vida, a quien estaban consagrados todos mis pensamientos, a quien no he negado un solo capricho desde su infancia, con el que he vivido una existencia común desde su nacimiento, ¡enamorarse en un instante de una miserable muchacha y abandonarme! ¡Recompensarme de mi confianza con una decepción sistemática por amor a esa chica y dejarme por ella! ¡Sacrificar a ese odioso capricho el derecho que tiene su madre a su respeto, a su afecto, a su obediencia, a su gratitud; los derechos que cada día y cada hora de su vida debían haberle sido sagrados! ¿No es también ese un daño irreparable?


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 301 302 303 304 305 306 307 308 309 310 311 312 313 314 315 316 317 318 319 320 321 322 323 324 325 326 327 328 329 330 331 332 333 334 335 336 337 338 339 340 341 342 343 344 345 346 347 348 349 350 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-500   501-550   551-600   601-650   651-653  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados