Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > David Copperfield (Charles Dickens)

David Copperfield (Charles Dickens) - pág.323

Indice General | Volver

Página 323 de 653



-Ciertamente -dijo Steerforth-, mucho: son las que prefiero. Además, a Florecilla le gusta la música con toda su alma. Cántanos una canción irlandesa, Rose, y yo me sentaré aquí a escucharte como en otros tiempos.
Sin tocarla a ella ni a la silla en que estaba sentada se sentó al lado del arpa. Ella permaneció de pie durante un momento, haciendo con la mano movimientos como si tocara, pero sin hacer resonar las cuerdas. Por fin se sentó, atrajo hacia sí el arpa con un movimiento rápido y se puso a cantar acompañándose.
No sé si era el instrumento o la voz lo que daba a aquel canto un carácter sobrenatural, que no sé describir. La expresión era desgarradora. Parecía como si aquella canción no se hubiera escrito nunca ni puesto en música; parecía más bien escapar de la pasión contenida y que asomaba con una expresión imperfecta en los sonidos de su voz, y después volvía a ocultarse en la sombra cuando se hacía el silencio. Yo permanecí mudo mientras ella se apoyaba de nuevo en el arpa y hacía vibrar los dedos de la mano derecha sin sacar ningún sonido.
Al cabo de un momento, he aquí lo que me arrancó de mi ensueño: Steerforth se había levantado y se había acercado a ella, pasándole alegremente el brazo alrededor del talle.
-Vamos, Rose; de ahora en adelante vamos a querernos mucho.
Pero entonces ella le había pegado, y rechazándolo con el furor de un gato salvaje, se había escapado de la habitación.
-¿Qué le ocurre a Rose? -dijo mistress Steerforth, que entraba.
-Ha sido buena como los ángeles durante un momento, madre -dijo Steerforth-, y ahora de repente se lanza al otro extremo.
-Debías tener cuidado de no encolerizarla, James. Recuerda que su carácter está agriado y que no conviene tentarla.
Rose no volvió ni se habló de ella hasta el momento en que yo entré con Steerforth en su habitación para despedirme de él. Entonces se puso a burlarse y me preguntó si había conocido nunca a una criatura tan violenta y tan incomprensible.
Yo le expresé mi sorpresa, y le pregunté si no adivinaba lo que habría podido ofenderla tan vivamente y tan de repente.
-¡Dios lo sabe! -dijo Steerforth-. Cualquier cosa quizás, o quizás nada. Ya te he dicho que a todo lo saca punta, hasta su persona, por afilar afila la hoja, y es una hoja fina, ten cuidado, ten cuidado; no hay que acercarse sin precaución. Siempre hay peligro. ¡Buenas noches!
-¡Buenas noches, querido Steerforth! Mañana me marcharé antes de que te despiertes. ¡Buenas noches!
No me dejaba marchar, y continuaba de pie delante de mí, con las manos apoyadas en mis hombros, como había hecho en mi habitación.
-Florecilla -me dijo con una sonrisa-, aunque ese no sea el nombre que te han dado tu padrino y tu madrina, es con el que más me gusta nombrarte. Yo querría, ¡oh, sí!, yo querría que tú también me pudieras llamar así.
-Pero ¿quién me lo impide si quisiera hacerlo?


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 301 302 303 304 305 306 307 308 309 310 311 312 313 314 315 316 317 318 319 320 321 322 323 324 325 326 327 328 329 330 331 332 333 334 335 336 337 338 339 340 341 342 343 344 345 346 347 348 349 350 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-500   501-550   551-600   601-650   651-653  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados