David Copperfield (Charles Dickens) - pág.317
Indice General
|
Volver
Página 317 de 653
Por un momento tuve la idea de reprocharle la energía desesperada con que perseguía el objeto que deseaba; por ejemplo, aquella manía de luchar con la mar bravía y de desafiar las tormentas; pero el primer asunto de nuestra conversación me volvió a la memoria, y le dije:
-Veamos, Steerforth. Si eres lo bastante dueño de ti para escucharme un momento te diré...
-El espíritu que me posee es un espíritu poderoso y hará lo que tú quieras -contestó levantándose de la mesa para volver a sentarse al lado del fuego.
-Pues bien. Voy a decirte, Steerforth, que quiero ir a ver a mi antigua niñera; no porque pueda serle de ninguna utilidad, ni ayudarla en nada; pero me quiere tanto, que mi visita le dará el mismo gusto que si pudiera ayudarla en algo. Se sentirá dichosa y será un consuelo y un socorro para ella. Y no es hacer ningún sacrificio por una amiga tan fiel. ¿No irías tú a pasar allí un día si estuvieras en mi lugar?
Estaba pensativo, y reflexionó un instante antes de contestarme en voz baja:
-Sí; debes ir; eso siempre es bueno.
-Como llegas de allí, supongo que será inútil pedirte que me acompañes.
-Completamente inútil -replicó-. Esta misma noche voy a Highgate. No he visto a mi madre desde hace mucho tiempo, y me remuerde la conciencia. Pues es mucho ser amado como ella ama a su hijo pródigo. ¡Bah! ¡Qué locura!
Supongo que piensas irte mañana -dijo apoyando sus manos en mis hombros y reteniéndome a distancia.
-Sí.
-Pues bien; espera solamente a pasado mañana. Quería rogarte que pasaras algunos días con nosotros; había venido expresamente a invitarte, y te escapas a Yarmouth.
-Te aconsejo que no hables de las personas que se escapan, Steerforth, cuando tú partes como un loco para cualquier expedición desconocida.
Me miró un momento sin hablarme, y después repuso teniéndome siempre agarrado de los hombros y sacudiéndome:
-Vamos, decídete para pasado mañana y pasas el día de mañana con nosotros. ¡Quién sabe cuándo nos volveremos a ver! Vamos, pasado mañana. Te necesito para evitarme un cara a cara con Rosa Dartle y para separamos.
-¿Temes que os querríais demasiado si no estuviera yo allí? -le pregunté.
-Sí, o que nos odiáramos -dijo Steerforth riendo-; una cosa a otra. Vamos, ¿quedamos en eso? ¿Pasado mañana?
-Bueno, pasado mañana -le dije.
Se puso su gabán, encendió su puro y se dispuso a irse hacia su casa a pie. Viendo que aquella era su intención, yo también me puse el gabán (pero sin encender el puro, había tenido bastante con una vez) y le acompañé hasta la carretera, que no estaba alegre aquella noche. Fue muy animado todo el camino, y cuando nos separamos yo le veía andar con un paso tan ligero y tan firme, que recordé lo que me había dicho: «Saltemos por encima de todos los obstáculos para conseguir nuestro objetivo», y me puse a desear, por primera vez en mi vida, que el objetivo que perseguía fuera digno de él.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
301
302
303
304
305
306
307
308
309
310
311
312
313
314
315
316
317
318
319
320
321
322
323
324
325
326
327
328
329
330
331
332
333
334
335
336
337
338
339
340
341
342
343
344
345
346
347
348
349
350
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-250
251-300
301-350
351-400
401-450
451-500
501-550
551-600
601-650
651-653
|