Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > David Copperfield (Charles Dickens)

David Copperfield (Charles Dickens) - pág.264

Indice General | Volver

Página 264 de 653



Steerforth no aparecía, haciéndome temer que estaría enfermo, por lo que al tercer día abandoné el Tribunal de Doctores más temprano para tomar el camino de Hyghgate. Mistress Steerforth me recibió con mucha bondad y me dijo que su hijo había ido con un amigo de Oxford a visitar a otro amigo de los dos que vivía cerca de Saint Albans, pero que le esperaban al día siguiente. Le quería tanto, que me sentí celoso de sus amigos de Oxford.
Me instó para que me quedara a comer; acepté, y creo que no hablamos más que de él en todo el día. Yo le contaba sus éxitos de Yarmouth, felicitándome de lo buen compañero que había sido para mí. Miss Dartle no escatimó las insinuaciones ni las preguntas misteriosas; pero se tomaba el mayor interés por todos nuestros hechos y gestos, y repetía tan a menudo: «¿de verdad?»... «¿es posible?», que me hizo contar todo lo que ella quería saber. No había cambiado nada desde el día en que la conocí; sin embargo, la reunión con aquellas dos señoras me pareció tan agradable, encontré tanta amabilidad en ellas, que vi el momento en que me iba a enamorar un poco de miss Dartle. No pude por menos que pensar muchas veces durante la velada, y sobre todo al volver a casa por la noche, que sería una compañera encantadora para llevarme a Buckinghan Street.
Al día siguiente por la mañana estaba a punto de tomar mi café antes de it al Tribunal de Doctores (y puedo observar aquí que estaba pensando lo extraordinaria que era la cantidad de café que mistress Crupp compraba y lo claro que me lo hacía), cuando Steerforth en persona entró, causándome la mayor alegría.
-Mi querido Steerforth -exclamé-, empezaba a creer que no iba a volver a verte nunca.
-Me arrebataron a la fuerza al día siguiente de mi llegada a casa... Pero dime, Florecilla, ¡estás instalado aquí como un viejo solterón!
Le enseñé toda la casa, sin olvidar la despensa, con cierto orgullo, y no fue parco en alabanzas.
-¿Sabes lo que te digo, muchacho? -añadió- Que voy a hacer de la tuya mi casa de la ciudad, a menos que me pongas de patitas en la calle.
¡Qué agradable de oír era aquello! Le dije que si esperaba eso podía esperar hasta el día del Juicio.
-Pero vas a tomar algo -añadí, alargando la mano hacia la campanilla-. Mistress Crupp te hará café, y yo te asaré unas tajadas de magro en un hornito de Dutch que tengo aquí.
-No, no -dijo Steerforth-; no llames; no puedo, tengo que almorzar con uno de esos muchachos que está en el Hotel Piazza, en Covent Garden.
-Pero ¿vendrás a comer? -le dije.
-Por mi vida que no puedo. No hay nada que pudiera gustarme más; pero estoy comprometido con esos dos muchachos, y mañana por la mañana partimos los tres juntos.
-Entonces tráelos también a ellos a comer aquí -repuse-. ¿Crees que no querrán venir?


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 251 252 253 254 255 256 257 258 259 260 261 262 263 264 265 266 267 268 269 270 271 272 273 274 275 276 277 278 279 280 281 282 283 284 285 286 287 288 289 290 291 292 293 294 295 296 297 298 299 300 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-500   501-550   551-600   601-650   651-653  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados