David Copperfield (Charles Dickens) - pág.255
Indice General
|
Volver
Página 255 de 653
Cuando llegamos al término de nuestro viaje, él se dirigió a su casa, prometiéndome una visita a los dos días, y yo me encaminé a Lincoln´s Inn Fields, donde encontré a mi tía todavía levantada y esperándome para cenar.
Si hubiera dado la vuelta al mundo desde que nos separamos, creo que no nos habríamos sentido más dichosos al volvemos a ver. Mi tía lloraba de todo corazón abrazándome, y me dijo, haciendo como que reía, que si mi pobre madre estuviera todavía en el mundo no dudaba de que la pequeña inocente habría vertido lágrimas.
-Y ¿ha abandonado usted a míster Dick, tía -le pregunté-. ¡Cuánto lo siento! ¡Ah Janet! ¿Cómo está usted?
Mientras que Janet me hacía una reverencia y me preguntaba por mi salud, observé que el rostro de mi tía se ensombrecía considerablemente.
-Yo también lo siento -dijo mi tía frotándose la nariz-, y no tengo un momento de reposo desde que estoy aquí, Trot.
Antes de que pudiera preguntar la razón, me la dijo.
-Estoy convencida -dijo apoyando su mano encima de la mesa con una fuerza melancólica-; estoy convencida de que el carácter de Dick no es bastante enérgico para expulsar a los asnos. Decididamente, le falta energía. Debí dejar a Janet en su lugar; habría estado más tranquila. Hoy mismo, estoy segura que si alguna vez ha pasado un asno por mi césped ha sido esta tarde a las cuatro –continuo vivamente-, pues he sentido un estremecimiento de la cabeza a los pies, y estoy segura de que era un asno.
Traté de consolarla, pero rechazaba todo consuelo.
-Estoy segura de que era un asno, y además ese asno inglés que montaba la hermana de aquel Murderin el día que vino a casa (desde entonces, en efecto, mi tía no llamaba de otro modo a miss Mourdstone), y si hay un asno en Dover cuya audacia me sea insoportable -continuó dando un puñetazo en la mesa-, es ese animal.
Janet sugirió que quizá hacía mal mi tía preocupándose, pues creía que el burro en cuestión estaba por el momento ocupado en transportar arena, lo que no le dejaría tiempo para it a cometer delitos en su pradera. Pero mi tía no quería convencerse.
Nos sirvieron una buena cena, calentita, a pesar de lo lejos que estaba la cocina de las habitaciones de mi tía, situada en el último piso. Si la había escogido así para mayor seguridad de su dinero o por estar cerca de la puerta del tejado, no lo sé. La comida se componía de pollo asado, rosbif y legumbres; todo excelente, y le hice honor. Mi tía, que tenía sus prejuicios sobre los comestibles de Londres, no comía apenas.
-Apuesto cualquier cosa a que este pollo ha sido criado en una cueva, donde habrá nacido -dijo mi tía-, y que no ha tomado el aire más que en el mercado después de muerto. La carne supongo que será de buey, pero no estoy segura. Aquí no se encuentra nada natural más que el lodo.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
251
252
253
254
255
256
257
258
259
260
261
262
263
264
265
266
267
268
269
270
271
272
273
274
275
276
277
278
279
280
281
282
283
284
285
286
287
288
289
290
291
292
293
294
295
296
297
298
299
300
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-250
251-300
301-350
351-400
401-450
451-500
501-550
551-600
601-650
651-653
|