Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > David Copperfield (Charles Dickens)

David Copperfield (Charles Dickens) - pág.238

Indice General | Volver

Página 238 de 653



-No habrías visto nada -replicó- Este es el momento del día que más detesto; no es de noche ni de día. ¡Qué tarde vuelves hoy! ¿Dónde has estado?
-He ido a despedirme de mi paseo habitual.
-Y yo lo he estado esperando aquí -dijo Steerforth lanzando una mirada alrededor de la habitación y pensando que toda la gente que encontramos tan dichosa la noche de nuestra llegada podia (a juzgar por el presente aspecto desolado de la casa) dispersarse o morir o verse amenazada de no sé qué desgracia- Davy, ¿por qué no ha querido Dios que tuviera yo un padre a mi lado desde hace veinte años?
-Mi querido Steerforth, ¿qué te pasa?
-¡Querría con toda mi alma que me hubieran guiado mejor! ¡Querría con toda mi alma ser capaz de ser más bueno! -exclamó.
Había una apasionada depresión en sus modales que me sorprendió por completo. Se parecía tan poco a él mismo, que nunca hubiera podido imaginármelo.
-Sería mejor ser este pobre Peggotty o el cabezota de su sobrino -dijo levantándose y apoyándose contra la chimenea, todavía mirando el fuego- mejor que ser lo que soy, veinte veces más rico y más instruido, y no estar, en cambio, atormentado como lo estoy desde pace más de media hora en esta barca del demonio...
Me sorprendía tanto aquel cambio, que al principio sólo le raba en silencio, mientras él continuaba con la cabeza apoyada en la mano mirando sombríamente el fuego. Por último le pedí, con toda la ansiedad que sentía, que me contase lo que le había sucedido que le contrariaba tanto y que me dejara compartir con él su pena, si es que no podia aconsejarle. Antes de que hubiera terminado ya estaba riendo, al principio un poco forzado; pero pronto con su franca alegría.
-No es nada, Florecilla, nada; te lo aseguro. Ya te dije en el hotel de Londres que a veces era un compañero pesado para mí mismo. He tenido ahora una pesadilla; debe de haber sido eso. Cuando me aburro, los cuentos de mi niñera me vienen a la memoria desfigurados. Y creo que estaba convencido de que era yo el niño malo que nunca obedece y al que se comen los leones. ¿Sabes? son de mayor efecto que los perros. Y lo que las viejas llaman horror se me ha deslizado de la cabeza a los pies y me ha asustado a mí mismo.
-Creo que nadie más podría asustarse -le dije.
-Quizás no; pero también yo tengo motivos para asustarme -contestó-. Bien, ya pasó, y no me dejaré coger de nuevo, Davy; sin embargo, te lo repito, querido mío, hubiera sido un bien para mí (y no sólo para mí) si yo hubiese tenido un padre que me aconsejara.
Su rostro era siempre muy expresivo; pero nunca le había visto exteriorizar un sentimiento tan serio ni tan triste como cuando me dijo estas palabras con la mirada todavía fija en el fuego.
-Pero ¡se acabó! -dijo haciendo como si sacudiera algo en el aire con la mano-.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 201 202 203 204 205 206 207 208 209 210 211 212 213 214 215 216 217 218 219 220 221 222 223 224 225 226 227 228 229 230 231 232 233 234 235 236 237 238 239 240 241 242 243 244 245 246 247 248 249 250 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-500   501-550   551-600   601-650   651-653  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados