David Copperfield (Charles Dickens) - pág.155
Indice General
|
Volver
Página 155 de 653
-¡Oh! -dijo mi tía- En el primer momento no sabía a quiénes tenía el gusto de hacer reproches; pero, ¿saben ustedes?, no le permito a nadie que pase con burros por esa praderita, y no hago excepciones; no lo permito a nadie.
-Es una regla nada cómoda para los extraños -dijo miss Murdstone.
-Sí, ¿eh? -dijo mi tía.
Míster Murdstone pareció temer que se renovaran las hostilidades, y se interpuso, empezando:
-¿Miss Trotwood?
-Usted dispense -observó mi tía con una mirada penetrante-. ¿Usted es míster Murdstone, que se casó con la viuda de mi difunto sobrino David Copperfield de Bloonderstone Rookery? Pero, ¿por qué Rookery? No lo sé.
-Yo soy -dijo míster Murdstone.
-Usted me dispensará si le digo, caballero -repuso mi tía-, que pienso que habría sido mucho mejor y más oportuno que no se hubiera usted ocupado para nada de aquella pobre niña.
-Soy de la opinión de miss Trotwood, -dijo miss Murdstone irguiéndose- ya que considero, en efecto, a nuestra pobre Clara como una niña en todos los sentidos más esenciales.
-Es una felicidad para usted y para mí, señora -dijo mi tía-, el que avanzamos por la vida sin peligro de que nos hagan desgraciadas por nuestros atractivos personales y el que nadie pueda decir de nosotras otro tanto.
-Sin duda -dijo miss Murdstone, aunque pienso que no muy dispuesta a convenir en ello de buena gana-. Y ciertamente habría sido, como usted dice, mucho mejor para mi hermano si nunca se hubiera metido en semejante matrimonio. Yo siempre he sido de esa opinión.
-No cabe duda -dijo mi tía- Janet (llamó a la campanilla): mis saludos a míster Dick, y que le ruego que baje.
Hasta que llegó, mi tía, más derecha que nunca, guardó silencio, mirando a la pared, con el ceño fruncido. Cuando llegó, procedió a la ceremonia de la presentación:
-Míster Dick, un antiguo a íntimo amigo, con cuyo juicio cuento -dijo mi tía con énfasis, y como avisando a mister Dick, que se mordía las uñas con aire atontado.
Míster Dick se sacó los dedos de la boca y permaneció de pie en medio del grupo con mucha gravedad, dispuesto a demostrar la más profunda atención. Mi tía hizo un signo de cabeza a míster Murdstone, que continuó:
-Miss Trotwood: al recibir su carta, consideré como un deber para mí y una demostración de respeto hacia usted...
-Gracias -dijo mi tía, mirándole a la cara-; pero no se preocupe por mí.
-El venir a contestarle en persona, por mucha molestia que el viaje pudiera ocasionarme, mejor que escribiendo. El desgraciado niño que ha huido lejos de sus amigos y de sus ocupaciones...
-Y cuyo aspecto -dijo su hermana, llamando la atención general sobre mi vestimenta-, es tan chocante y tan escandaloso...
-Jane -dijo su hermano-, ten la bondad de no interrumpirme. Este desgraciado niño, miss Trotwood, ha sido en nuestra casa la causa de muchas contrariedades y disturbios domésticos durante la vida de mi querida mujer, y también después. Tiene un carácter sombrío y se rebela contra toda autoridad.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
151
152
153
154
155
156
157
158
159
160
161
162
163
164
165
166
167
168
169
170
171
172
173
174
175
176
177
178
179
180
181
182
183
184
185
186
187
188
189
190
191
192
193
194
195
196
197
198
199
200
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-250
251-300
301-350
351-400
401-450
451-500
501-550
551-600
601-650
651-653
|