Cuentos de Navidad (Charles Dickens) - pág.49
Indice General
|
Volver
Página 49 de 57
Se sintió resignado con lo sucedido y volvió a bajar bastante animado.
Se agruparon junto al fuego y charlaron; las chicas y la madre continuaron trabajando. Bob les habló de la extraordinaria amabilidad del sobrino del señor Scrooge, al que apenas había visto una sola vez y sin embargo, al encontrárselo aquel día en la calle, se había dado cuenta de que Bob parecía un poco -«sólo un poco apagado, ¿verdad?»- y le preguntó qué le sucedía. «Se lo contés, dijo Bob, «porque es el caballero más amable que os podáis imaginar. «Lo lamento de todo corazón, señor Cratchit», dijo, «y lo lamento de todo corazón por su buena esposa. Por cierto, no se cómo podía saberlo.»
«¿Saber qué, cariño?»
«Pues eso, que tú eras una buena esposas, respondió Bob.
«¡Todo el mundo lo sabe!», dijo Peter.
«¡Muy bien dicho, hijo mio! » exclamó Bob. -Eso espero-. «Lo lamento de todo corazón» -dijo él-, «por su buena esposa. Si de algo les puedo servir» -dijo él dándome su tarjeta-, «ahí es donde vivo. Le ruego que venga a verme, pero no se trata de lo que hubiera podido hacer por nosotros; era consolador por la manera tan afable de decirlo. Realmente parecía como si hubiese conocido a nuestro Tiny Tim y sintiera nuestro dolor. »
«Tengo la seguridad de que es un alma bondadosa», dijo la señora Cratchit. «Estarías más segura, querida, si le hubieras visto y hablado con él. No me sorprendería, escucha bien lo que te digo, si él consiguiera para Peter una colocación mejor. »
«¿Has oído, Peter?», dijo la señora Cratchit.
«Y entonces», dijo una de las chicas, «Peter se asociará con otro y se establecerá por su cuenta. »
«¡Cállate ya! », replicó Peter gesticulando.
«Es probable que ocurra un día de éstos», dijo Bob, «aunque para eso hay tiempo de sobra. Pero aunque nos separemos unos de otros, sea cuando sea, estoy seguro de que ninguno se olvidará de Tiny Tim, ¿verdad?, la primera separación de uno de nosostros».
«¡Jamás, padre! », exclamaron todos.
«Y ahora yo sé, queridos míos», dijo Bob, «yo sé que cuando recordemos lo paciente y tranquilo que era, aunque era muy pequeño, un niño chiquitín, no reñiremos por naderías, olvidándonos así del pobre Tiny Tim».
«¡No, jamás, padre! », dijo el pobre Bob. «¡Estoy muy contento! »
La Sra. Cratchit le besó, sus hijas le besaron, los dos jóvenes Cratchit le besaron, y Peter y él se estrecharon las manos. ¡Espíritu de Tiny Tim, tu infantil esencia procedía de Dios!
«Espectro», dijo Scrooge, «presiento que ha llegado el momento de separarnos. No se cómo, pero lo sé. Dime quién era el hómbre muerto que vimos».
El Fantasma de la Navidad del Futuro, igual que en anterior ocasión, le trasladó -aunque pensó que eran otros tiempos pues no parecía existir un orden en las últimas visiones, si bien todas se desarrollaban en el futuro- a los lugars frecuentados por los hombres de negocios, pero a él no se le vela por ninguna parte.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-57
|