Canción de Navidad (Charles Dickens) - pág.18
Indice General
|
Volver
Página 18 de 18
Se retrasó dieciocho minutos y medio.
-¡Hola! -gruñó Scrooge, con su voz acostumbrada, imitándola lo mejor que pudo-.
¿Qué quiere decir el venir a esta hora?
Lo siento mucho, señor. Llego con retraso.
-¿Sí? Sí. Creo que sí. Venga por aquí, señor, por favor.
-Sólo es una vez a año, señor -suplicó Bob- no se volverá a repetir. Estuvimos
festejando la Navidad, señor.
-Ahora le voy a decir algo, amigo mío -dijo Scrooge-. No voy a aguantar esta
clase de cosas más tiempo. Y por lo tanto -continuó saltando del taburete-, por
lo tanto, le voy a subir el sueldo.
Bob temblaba.
-¡Felices Navidades, Bob! -dijo Scrooge con una seriedad que no podía
confundirse, mientras le daba palmadas en la espalda-. ¡Le subiré el sueldo, y
trataré de ayudar a su batalladora familia; hablaremos de su problema esta misma
tarde sobre un jarro navideño de humeante ponche!
Scrooge hizo más que ser fiel a su palabra. Lo hizo todo e infinitamente más. Y
para Tiny Tim, que no murió, fue un segundo padre.
Se convirtió en un amigo tan bueno, un jefe tan bueno, un hombre tan bueno, como
jamás pudo conocer la buena y vieja ciudad.
No tuvo ninguna otra relación con los espíritus, y siempre se dijo de él que si
algún hombre vivo, sabía cómo celebrar bien las Navidades, ese era él.
¡Que eso se pueda decir verdaderamente de nosotros, de todos nosotros!
Y así como decía el pequeño Tiny Tim, que Dios nos bendiga a todos.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
>>>
|