Canción de Navidad (Charles Dickens) - pág.13
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tío Scrooge! ¡Felices Navidades para el viejo, donde quiera que esté!
Tan alegre y ligero de corazón se había ido volviendo Scrooge, que habría
devuelto el brindis si el espectro le hubiese concedido tiempo. Pero la escena
se desvaneció y otra vez él y el espíritu continuaron sus viajes.
Scrooge se dió cuenta de que el pelo del espíritu estaba gris.
-¿Son tan cortas vuestras vidas?
-Mi vida sobre la tierra es muy breve. Termina esta noche.
- ¡Esta noche! Se acerca el momento, pero veo algo raro, que no os pertenece,
saliendo de vuestras vestiduras.
De los pliegues de su ropa, sacó dos niños, desgraciados, espantosos,
miserables.
-¡Espíritu! ¿Son tuyos?
-Son del hombre. Este muchacho es la ignorancia. Esta muchacha es la necesidad.
-¿No tienen refugio alguno? ¿Ni recursos? -preguntó Scrooge.
-¿No hay prisiones? -replicó el espíritu dirigiéndose a él con sus mismas
palabras-. ¿No hay asilos?
La campana dio las doce.
Scrooge miró a su alrededor buscando al espectro y ya no lo vio, pero al alzar
la vista contempló un fantasma de aspecto solemne, envuelto en ropajes y
encapuchado, que venía hacia él como la niebla al ras del suelo.
El fantasma se acercaba lenta, grave y silenciosamente. Su presencia misteriosa
abrumaba a Scrooge con un terror impresionante,
-¿Estoy en presencia del espectro de las Navidades que han de venir?
Los pliegues de la parte superior del atavío del espíritu, descendieron durante
un instante, como sí hubiese inclinado la cabeza. Esa fue la única respuesta.
¡Espíritu del futuro, os temo más que a los otros¡ Pero como se que vuestro
propósito es hacerme bien, y espero vivir para ser hombre diferente del que fui,
me encuentro preparado de corazón para recibir vuestra compañía. ¡Guiadme!
No hubo respuesta. La mano del espectro señaló al frente. Scrooge le siguió.
El espíritu se detuvo frente a un pequeño grupo de hombres de negocios. Scrooge
se acercó para escuchar la conversación.
No -decía un hombre, No sé mucho al respecto. Sólo que ha muerto.
-¿Cuándo fue? -preguntó otro.
-Creo que anoche. Yo pensé que nunca moriría.
-¿Qué ha hecho con su dinero?
-A mí no me lo dejó. Eso es todo lo que sé.
Esta gracia fue recibida con una carcajada general.
El grupo se separó y se unieron a otros grupos. Scrooge conocía a aquellas
personas y miró al espíritu buscando una explicación. El fantasma señaló a dos
personas y Scrooge se dispuso a escuchar.
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