El sueño del príncipe (Fedor Dostoiewski) - pág.37
Indice General
|
Volver
Página 37 de 130
cambiado mucho en ese tiempo. Hace ya mucho que comprendo tus sentimientos, y
confieso que sólo ahora he llegado a entender toda la intensidad de tu angustia. ¿Cabe
acusarme, hija mía, de haber mirado esa inclinación tuya como romanticismo, provocado
por ese maldito Shakespeare, que de propósito mete la nariz donde no le llaman? ¿Qué
madre me condenará por mi susto de entonces, por las medidas que tomé y por el rigor de
mi sentencia? Pero ahora, ahora, viendo estos dos años de sufrimiento tuyo, comprendo y
aprecio tus sentimientos. ¡Créeme que te comprendo quizá mucho mejor de lo que tú te
comprendes a ti misma! Estoy convencida de que no sientes cariño por él, por ese
muchacho tan poco natural, sino por tus sueños dorados, por tu felicidad perdida, por tus
altos ideales. Yo también he amado, y quizá más hondamente que tú. Yo también he
sufrido. Yo también he tenido mis altos ideales. ¿Quién puede culparme por ello? Y,
sobre todo, ¿puedes tú condenarme por ver en un enlace con el príncipe una solución
salvadora a la vez que indispensable para ti en tu situación actual?
Zina escucha con asombro esta larga declamación, bien persuadida de que su madre no
adoptaría este tono sin motivo. La conclusión final, inesperada, la deja consternada de
veras.
-¿Pero en serio se propone usted casarme con ese príncipe? -gritó asombrada y mirando
a su madre casi con espanto-. ¿Con que va no se trata sólo de sueños ni de proyectos, sino
de una firme intención suya? ¿Con que yo llevaba razón? ¿Y... y... y... de qué manera me
salva ese casamiento y por que es indispensable en mi situación actual? ¿Y de qué
manera se relaciona esto con lo que acaba usted de decir, con toda esa historia?
Francamente, no la comprendo a usted mama.
-Y yo me asombro, mon ange, de que no puedas comprenderlo -exclama Marya
Aleksandrovna, animándose a su vez-. En primer lugar, aunque sólo sea porque entras en
otra sociedad, en otro mundo. Te vas para siempre de este poblacho indecente, lleno de
horribles recuerdos para ti, donde no gozas de consideración ni tienes amigos, donde te
han calumniado, donde todas esas urracas te odian por tu belleza. Puedes incluso ir esta
misma primavera al extranjero, a Italia, a Suiza, a España, Zina, a España, donde está la
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-130
|