Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El sueño del príncipe (Fedor Dostoiewski)

El sueño del príncipe (Fedor Dostoiewski) - pág.34

Indice General | Volver

Página 34 de 130


absurdos: aprovecharse de que el vejete tiene la cabeza ida, engañarle, casarse con él, con
un inválido, para sacarle el dinero y después, cada día y a cada hora, desear su muerte. A
mi parecer, esto no es sólo absurdo, sino que es algo tan vil, tan vil, que no la felicito a
usted por tener tales pensamientos, mamá.
Durante un instante guardaron silencio.
-Zina, ¿te acuerdas de lo que pasó hace dos años? -preguntó de pronto Marya
Aleksandrovna.
Zina sintió un escalofrío.
-¡Mamá! -dijo con voz severa-. ¡Usted prometió solemnemente no volver a
recordármelo!
-Y ahora te pido solemnemente, hija mía, que me permitas quebrantar la promesa sólo
una vez, esa promesa que nunca he dejado de cumplir hasta ahora. Zina, ha llegado el
momento de que nos expliquemos con toda claridad. Estos dos años de silencio han sido
horribles. Las cosas no pueden seguir así... Te pido de rodillas que me dejes hablar.
¿Oyes, Zina? Tu propia madre te lo pide de rodillas. Al mismo tiempo te doy mi palabra
solemne (palabra de una madre desgraciada que adora a su hija) de que nunca volveré a
hablar de ello, nunca, de ninguna forma, en ningunas circunstancias, aunque de ello
dependa la salvación de mi vida. Será la última vez pero ahora es indispensable.
Marya Aleksandrovna contaba con el efecto total que producirían sus palabras.
-Hable usted -dijo Zina poniéndose perceptiblemente pálida.
-Te lo agradezco, Zina. Hace dos años le pusimos un tutor a tu hermano menor, el
pobrecito Mitya...
-¿Por qué empieza usted de manera tan solemne, mamá? ¿A qué viene esa retórica? ¿A
qué vienen todos esos detalles, que no son en absoluto necesarios, que son penosos y que
las dos conocemos demasiado bien? -interrumpió Zina con despechada repugnancia.
-Pues a lo que eso viene, hija mía, es a que yo, tu madre, estoy ahora obligada a
justificarme ante ti; a que quiero presentarte todo este asunto desde otro punto de vista, y
no desde ese punto de vista equivocado en que tú acostumbras a verlo; y, por último, a
que quiero que entiendas bien la conclusión que pienso sacar de todo esto. No creas, hija
mía, que quiero jugar con tu corazón. No, Zina. Descubrirás en mí a una verdadera madre
y quizá, derramando lágrimas, a mis pies, de esta vil mujer, como me llamabas hace un


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-130  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados