El sueño del príncipe (Fedor Dostoiewski) - pág.33
Indice General
|
Volver
Página 33 de 130
porvenir.
Zina mira a su madre con ironía y enfado.
-¿No quiere usted casarme con ese príncipe para asegurar mi porvenir? -pregunta con
una sonrisa extraña.
-Ni una palabra he dicho de eso, pero ya que aludes a ello diré que si por acaso te
casaras con él sería para tu felicidad y no una locura.
-¡Y yo digo que eso es sencillamente absurdo! -exclama Zina con vehemencia-.
¡Absurdo, absurdo! Y digo además, mamá, que tiene usted demasiada inspiracion
poética, que es usted una poetisa en el pleno sentido de la palabra. Así la llaman a usted
aquí. No para usted de hacer proyectos, sin que le arredre el hecho de que son absurdos e
imposibles. Ya presentía yo que algo de esto pensaba usted cuando estaba aquí el prín-
cipe. Cuando Mozglyakov, haciendo el payaso, declaraba que era preciso casar a ese
viejo, leí todos esos pensamientos en la cara de usted. Apuesto a que todavía piensa usted
en ello y a que de ello quiere usted hablarme. Pero como sus continuos proyectos con
respecto a mí empiezan a fastidiarme hasta más no poder, empiezan a atormentarme, le
pido que no me diga una palabra de eso, ¿oye usted, mamá? ni una palabra. Y quisiera
que se acordara usted de lo que digo-. La ira la ahogaba.
-Eres una niña, Zina, una niña irascible y enferma -respondió Marya Aleksandrovna
con voz conmovida y llorosa-. Me hablas sin miramiento y me insultas. No hay madre
que aguante lo que yo aguanto de ti un día tras otro. Pero estás nerviosa, estás enferma,
sufres, y yo soy madre y sobre todo cristiana. Debo sobrellevarlo todo y perdonar. Ahora
bien, una palabra, Zina. Suponiendo que, en efecto, yo haya soñado con ese enlace, ¿por
qué, dime, lo consideras absurdo? A mi juicio, Mozglyakov nunca ha hablado con más
sentido que cuando demostraba que al príncipe le es absolutamente preciso casarse, y, por
supuesto, que no con esa asquerosa de Nastasya. En eso sí que desbarró.
-¡Escuche, mamá! Dígame sin equívocos: ¿Pregunta usted eso sólo por curiosidad o con
intención?
-Sólo pregunto que por qué te parece tan absurdo.
-¡Qué fastidio! ¡Valiente destino! -exclama Zina, golpeando impacientemente el suelo
con el pie-. Ahora verá usted por qué, si todavía no lo sabe y sin hablar de los demás
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-130
|