Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El jugador (Fedor Dostoiewski)

El jugador (Fedor Dostoiewski) - pág.99

Indice General | Volver

Página 99 de 141


pero de improviso torció hacia el «Hotel des Quatre Saisons», que estaba en el camino,
me hizo una inclinación de cabeza y desapareció. Cuando regresaba a casa me di cuenta
de que aun si hubiera hablado con él dos horas no habría sacado absolutamente nada en
limpio porque... ¡no tenía nada que preguntarle! ¡Sí, así era yo, por supuesto! No sabía
formular mis preguntas.
Todo ese día lo pasó Polina errando por el parque con los niños y la niñera o recluida
en casa. Hacía ya tiempo que evitaba encontrarse con el general y casi no hablaba con él
de nada, por lo menos de nada serio. Yo ya había notado esto mucho antes. Pero
conociendo la situación en que ahora estaba el general pensé que éste no podría dar
esquinazo a Polina, es decir, que era imposible que no hubiese una importante
conversación entre ellos sobre asuntos de familia. Sin embargo, cuando al volver al hotel
después de hablar con míster Astley, tropecé con Polina y los niños, el rostro de ella
reflejaba la más plácida tranquilidad, como si sólo ella hubiera salido indemne de todas
las broncas familiares. A mi saludo contestó con una inclinación de cabeza. Volví a casa
presa de malignos sentimientos.
Yo, naturalmente, había evitado hablar con ella y no la había visto (apenas) desde mi
aventura con los Burmerhelm. Cierto es que a veces me había mostrado petulante y
bufonesco, pero a medida que pasaba el tiempo sentía rebullir en mí verdadera
indignación. Aunque no me tuviera ni pizca de cariño, me parecía que no debía pisotear
así mis sentimientos ni recibir con tanto despego mis confesiones. Ella bien sabía que la
amaba de verdad, y me toleraba y consentía que le hablara de mi amor. Cierto es que ello
había surgido entre nosotros de modo extraño. Desde hacía ya bastante tiempo, cosa de
dos meses a decir verdad, había comenzado yo a notar que quería hacerme su amigo, su
confidente, y que hasta cierto punto lo había intentado; pero dicho propósito, no sé por
qué motivo, no cuajó entonces; y en su lugar habían surgido las extrañas relaciones que
ahora teníamos, lo que me llevó a hablar con ella como ahora lo hacía. Pero si le
repugnaba mi amor, ¿por qué no me prohibía sencillamente que hablase de él?


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-141  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados