Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El jugador (Fedor Dostoiewski)

El jugador (Fedor Dostoiewski) - pág.97

Indice General | Volver

Página 97 de 141


la mesa, pero Potapych me dijo que en tres ocasiones empezó a ganar de veras sumas
considerables, y que, deslumbrada de nuevo por la esperanza, no pudo abandonar el
juego. Pero bien saben los jugadores que puede uno estar sentado jugando a las cartas
casi veinticuatro horas sin mirar a su derecha o a su izquierda.
En ese mismo día, mientras tanto, ocurrieron también en nuestro hotel incidentes muy
decisivos. Antes de las once de la mañana, cuando la abuela estaba todavía en casa,
nuestra gente, esto es, el general y Des Grieux, habían acordado dar el último paso.
Habiéndose enterado de que la abuela ya no pensaba en marcharse, sino que, por el
contrario, volvía al Casino, todos ellos (salvo Polina) fueron en cónclave a verla para
hablar con ella de manera definitiva y sin rodeos. El general, trepidante y con el alma en
un hilo, habida cuenta de las consecuencias tan terribles para él, llegó a sobrepasarse: al
cabo de media hora de ruegos y súplicas y hasta de hacer confesión general, es decir, de
admitir sus deudas y hasta su pasión por mademoiselle Blanche (no daba en absoluto pie
con bola), el general adoptó de pronto un tono amenazador y hasta se puso a chillar a la
abuela y a dar patadas en el suelo. Decía a gritos que deshonraba su nombre, que había
escandalizado a toda la ciudad y por último... por último: «¡Deshonra usted el nombre
ruso, señora -exclamaba- y para casos así está la policía! ». La abuela lo arrojó por fin de
su lado con un bastón (con un bastón de verdad). El general y Des Grieux tuvieron una o
dos consultas más esa mañana sobre si efectivamente era posible recurrir de algún modo
a la policía. He aquí, decían, que una infeliz, aunque respetable anciana, víctima de la
senilidad, se había jugado todo su dinero, etc., etc. En suma, ¿no se podía encontrar un
medio de vigilarla o contenerla?... Pero Des Grieux se limitaba a encogerse de hombros y
se reía en las barbas del general, que ya desbarraba abiertamente corriendo de un extremo
al otro del gabinete. Des Grieux acabó por encogerse de hombros y escurrir el bulto. A la
noche se supo que había abandonado definitivamente el hotel, después de haber tenido


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-141  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados