Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El jugador (Fedor Dostoiewski)

El jugador (Fedor Dostoiewski) - pág.81

Indice General | Volver

Página 81 de 141


Le diré a
usted con franqueza que mis asuntos van mal, rematadamente mal. Usted mismo sabe
algo de ello... Si ella pierde una suma considerable o ¿quién sabe? toda su hacienda
(¡Dios no lo quiera! ), ¿qué será entonces de ellos, de mis hijos? (el general volvió los
ojos a Des Grieux), ¿qué será de mi? (Miró a mademoiselle Blanche que con desprecio le
volvió la espalda.) ¡Aleksei Ivanovich, sálvenos usted, sálvenos!
-Pero dígame, general, ¿cómo puedo yo, cómo puedo ... ? ¿Qué papel hago yo en esto?
-¡Niéguese, niéguese a ir con ella! ¡Déjela!
-¡Encontrará a otro! -exclamé.
-Ce n´est pas la, ce n´est pas ça -atajó de nuevo Des Grieux-, que diable! No, no la
abandone, pero al menos amonéstela, trate de persuadirla, apártela del juego... y, como
último recurso, no la deje perder demasiado, distráigala de algún modo.
-¿Y cómo voy a hacer eso? Si usted mismo se ocupase de eso, monsieur Des Grieux...
-agregué con la mayor inocencia.
En ese momento noté una mirada rápida, ardiente e inquisitiva que mademoiselle
Blanche dirigió a Des Grieux. Por la cara de éste pasó fugazmente algo peculiar, algo
revelador que no pudo reprimir.
-¡Ahí está la cosa; que por ahora no me aceptará! -exclamó Des Grieux gesticulando
con la mano-. Si por acaso... más tarde...
Des Grieux lanzó una mirada rápida y significativa a mademoiselle Blanche.
-O mon cher monsieur Alexis, soyez si bon -la propia mademoiselle Blanche dio un
paso hacia mí sonriendo encantadoramente, me cogió ambas manos y me las apretó con
fuerza. ¡Qué demonio! Ese rostro diabólico sabía transfigurarse en un segundo. ¡En ese
momento tomó un aspecto tan suplicante, tan atrayente, se sonreía de manera tan
candorosa y aun tan pícara! Al terminar la frase me hizo un guiño disimulado, a
hurtadillas de los demás; se diría que quería rematarme allí mismo. Y no salió del todo
mal, sólo que todo ello era grosero y, por añadidura, horrible.
Tras ella vino trotando el general, así como lo digo, trotando.
-Aleksei Ivanovich, perdóneme por haber empezado a decirle hace un momento lo que
de ningún modo me proponía decirle... Le ruego, le imploro, se lo pido a la rusa,
inclinándome ante usted... ¡Usted y sólo usted puede salvarnos! Mlle. Blanche y yo se lo
rogamos... ¿Usted me comprende, no es verdad que me comprende? -imploró,


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-141  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados