Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El jugador (Fedor Dostoiewski)

El jugador (Fedor Dostoiewski) - pág.70

Indice General | Volver

Página 70 de 141


también con la esperanza, por supuesto, de recibir más tarde una dádiva. Pero el jugador
casi no le miraba, hacía sus puestas al buen tuntún y ganaba siempre. Estaba claro que no
se daba cuenta de lo que hacía.
La abuela le observó algunos minutos.
-Dile -me indicó de pronto agitada, tocándome con el codo-, dile que pare de jugar, que
recoja su dinero cuanto antes y que se vaya. Lo perderá, lo perderá todo en seguida! -me
apremió casi sofocada de ansiedad-. ¿Dónde está Potapych? Mándale a Potapych. Y
díselo, vamos, díselo -y me dio otra vez con el codo-; pero ¿dónde está Potapych? Sortez,
sortez -empezó ella misma a gritarle al joven-. Yo me incliné y le dije en voz baja pero
firme que aquí no se gritaba así, que ni siquiera estaba permitido hablar alto porque ello
estorbaba los cálculos, y que nos echarían de allí en seguida.
- ¡Qué lástima! Ese chico está perdido, es decir, que él mismo quiere... no puedo
mirarle, me revuelve las entrañas. ¡Qué pazguato! -y acto seguido la abuela dirigió su
atención a otro sitio.
Allí a la izquierda, al otro lado del centro de la mesa entre los jugadores, se veía a una
dama joven y junto a ella a una especie de enano. No sé quién era este enano si pariente
suyo o si lo llevaba consigo para llamar la atención. Ya había notado yo antes a esa
señora: se presentaba ante la mesa de juego todos los días a la una de la tarde y se iba a
las dos en punto, así, pues, cada día jugaba sólo una hora. Ya la conocían y le acercaron
un sillón. Sacó del bolso un poco de oro y algunos billetes de mil francos y empezó a
hacer posturas con calma, con sangre fría, con cálculo, apuntando con lápiz cifras en un
papel y tratando de descubrir el sistema según el cual se agrupaban los «golpes».
Apostaba sumas considerables. Ganaba todos los días uno, dos o cuando más tres mil
francos, y habiéndolos ganado se iba. La abuela estuvo observándola largo rato.
-¡Bueno, ésta no pierde! ¡Ya se ve que no pierde! ¿De qué pelaje es? ¿No lo sabes?
¿Quién es?
-Será una francesa de ... bueno, de ésas -murmuré.
-¡Ah, se conoce al pájaro por su modo de volar! Se ve que tiene buenas garras.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-141  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados