Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El jugador (Fedor Dostoiewski)

El jugador (Fedor Dostoiewski) - pág.69

Indice General | Volver

Página 69 de 141


No sé cómo, pero es el caso que los lacayos y otros individuos
entremetidos (en su mayor parte polacos desafortunados que asediaban con sus servicios
a los jugadores con suerte y a todos los extranjeros) pronto hallaron y despejaron un sitio
para la abuela, no obstante la aglomeración, en el centro mismo de la mesa, junto al
crupier principal, y allí trasladaron su silla. Una muchedumbre de visitantes que no
jugaban, pero que estaban observando el juego a cierta distancia (en su mayoría ingleses
y sus familias), se acercaron al punto a la mesa para mirar a la abuela desde detrás de los
jugadores. Hacia ella apuntaron los impertinentes de numerosas personas. Los crupieres
comenzaron a acariciar esperanzas: en efecto, una jugadora tan excéntrica parecía
prometer algo inusitado. Una anciana setentona, baldada de las piernas y deseosa de jugar
no era cosa de todos los días. Yo también me acerqué a la mesa y me coloqué junto a la
abuela. Potapych y Marfa se quedaron a un lado, bastante apartados, ,entre la gente. El
general, Polina, Des Grieux y mademoiselle Blanche también se situaron a un lado, entre
los espectadores.
La abuela comenzó por observar a los jugadores. A media voz me hacía preguntas
bruscas, inconexas: ¿quién es ése? Le agradaba en particular un joven que estaba a un
extremo de la mesa jugando fuerte y que, según se murmuraba en torno, había ganado ya
hasta cuarenta mil francos, amontonados ante él en oro y billetes de banco. Estaba pálido,
le brillaban los ojos y le temblaban las manos. Apostaba ahora sin contar el dinero,
cuanto podía coger con la mano, y a pesar de ello seguía ganando y amontonando dinero
a más y mejor. Los lacayos se movían solícitos a su alrededor, le arrimaron un sillón,
despejaron un espacio en torno suyo para que estuviera más a sus anchas y no sufriera
apretujones -todo ello con la esperanza de recibir una amplia gratificación-. Algunos
jugadores con suerte daban a los lacayos generosas propinas, sin contar el dinero,
gozosos, también cuanto con la mano podían sacar del bolsillo. junto al joven estaba ya
instalado un polaco muy servicial, que cortésmente, pero sin parar, le decía algo por lo
bajo, seguramente indicándole qué puestas hacer, asesorándole y guiando el juego,


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-141  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados