El jugador (Fedor Dostoiewski) - pág.47
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unas cuantas amenazas inverosímiles de escolar, lanzadas anoche al buen tuntún, había
resultado un desasosiego general, y segundo, ¿qué clase de ascendiente tenía este francés
sobre Polina? Bastaba una palabra suya para que ella hiciera cuanto él necesitaba: me
escribía una nota y hasta me suplicaba. Sus relaciones, por supuesto, habían sido siempre
un enigma para mí, desde el principio mismo, desde que empecé a conocerlos. Sin
embargo, en estos últimos días había notado en ella una evidente aversión, por no decir
desprecio, hacia él; y él, por su parte, apenas se fijaba en ella, la trataba con la grosería
más descarada. Yo lo había notado. Polina misma me había hablado de aversión; ahora se
le escapaban revelaciones harto significativas. Es decir, que él sencillamente la tenía en
su poder; que ella, por algún motivo, era su cautiva...
Capítulo 8
En la promenade, como aquí la llaman, esto es, en la avenida de los castaños, tropecé
con mi inglés.
-¡Oh, oh! -dijo al verme-, yo iba a verle a usted y usted venía a verme a mí. ¿Conque se
ha separado usted de los suyos?
-Primero, dígame cómo lo sabe -pregunté asombrado-. ¿o es que ya lo sabe todo el
mundo?
-¡Oh, no! Todos lo ignoran y no tienen por qué saberlo. Nadie habla de ello.
-¿Entonces, cómo lo sabe usted?
-Lo sé, es decir, que me he enterado por casualidad. Y ahora ¿adónde irá usted desde
aquí? Le tengo aprecio y por eso iba a verle.
-Es usted un hombre excelente, míster Astley -respondí (pero, por otra parte, la cosa me
chocó mucho: ¿de quién lo había sabido?)-. Y como todavía no he tomado café y usted,
de seguro, lo ha tomado malo, vamos al café del Casino. Allí nos sentamos, fumamos, yo
le cuento y usted me cuenta.
El café estaba a cien pasos. Nos trajeron café, nos sentamos y yo encendí un cigarrillo.
Míster Astley no fumó y, fijando en mí los ojos, se dispuso a escuchar.
-No voy a ninguna parte -empecé diciendo-. Me quedo aquí.
-Estaba seguro de que se quedaría -dijo mister Astley en tono aprobatorio.
Al dirigirme a ver a mister Astley no tenía intención de decirle nada, mejor dicho, no
quería decirle nada acerca de mi amor por Polina. Durante esos días apenas le había dicho
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