Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El jugador (Fedor Dostoiewski)

El jugador (Fedor Dostoiewski) - pág.31

Indice General | Volver

Página 31 de 141


Si algún día la
mato tendré que matarme yo también (ahora bien, retrasaré el matarme lo más posible
para sentir el dolor intolerable de no tenerla). ¿Sabe usted una cosa increíble? Que con
cada día que pasa la quiero a usted más, lo que es casi imposible. Y después de esto,
¿cómo puedo dejar de ser fatalista? Recuerde que anteayer, provocado por usted, le dije
en el Schlangenberg que con sólo pronunciar usted una palabra me arrojaría al abismo. Si
la hubiera pronunciado me habría lanzado. ¿No cree usted que lo hubiera hecho?
-¡Qué cháchara tan estúpida! -exclamó.
-Me da igual que sea estúpida o juiciosa -respondí-. Lo que sé es que en presencia de
usted necesito hablar, hablar, hablar... y hablo. Ante usted pierdo por completo el amor
propio y todo me da lo mismo.
. -¿Y con qué razón le mandaría tirarse desde el Schlangenberg? Eso para mí no tendría
ninguna utilidad.
-¡Magnífico! -exclamé-. De propósito, para aplastarme, ha usado usted esa magnífica
expresión «ninguna utilidad». Para mí es usted transparente. ¿Dice que «ninguna
utilidad»? La satisfacción es siempre útil; y el poder feroz sin cortapisas, aunque sea sólo
sobre una mosca, es también una forma especial de placer. El ser humano es déspota por
naturaleza y muy aficionado a ser verdugo. Usted lo es en alto grado.
Recuerdo que me miraba con atención reconcentrada. Mi rostro, por lo visto, expresaba
en ese momento todos mis sentimientos absurdos e incoherentes. Recuerdo todavía que
nuestra conversación de entonces fue en efecto, casi palabra por palabra, como aquí
queda descrita. Mis ojos estaban inyectados de sangre. En las comisuras de mis labios
espumajeaba la saliva. Y en lo tocante al Schlangenberg, juro por mi honor, aun en este
instante, que si me hubiera mandado que me tirara ¡me hubiera tirado! Aunque ella sólo
lo hubiera dicho en broma, por desprecio, escupiendo las palabras, ¡me hubiera tirado
entonces!
-No, pero sí le creo -concedió, pero de la manera en que a veces ella se expresa, con tal
desdén, con tal rencor, con tal altivez, que vive Dios que podría matarla en ese momento.
Ella cortejaba el peligro. Yo tampoco mentía al decírselo.
-¿Usted no es cobarde? -me preguntó de pronto.
-No sé; quizá lo sea. No sé ... ; hace tiempo que no he pensado en ello.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-141  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados