El jugador (Fedor Dostoiewski) - pág.15
Indice General
|
Volver
Página 15 de 141
Yo
respondí secamente que tenía muy poco dinero y, por lo tanto, no podía perder cantidades
demasiado llamativas aun si llegaba a jugar. Cuando subía a mi habitación logré entregar
a Polina sus ganancias y le anuncié que no volvería a jugar más por cuenta de ella.
-¿Y eso por qué? -preguntó alarmada.
-Porque quiero jugar por mi propia cuenta -respondí mirándola asombrado- y esto me lo
impide.
-¿Conque sigue usted convencido de que la ruleta es su única vía de salvación?
-preguntó irónicamente. Yo volví a contestar muy seriamente que sí; en cuanto a mi
convencimiento de que ganaría sin duda alguna .... bueno, quizá fuera absurdo, de
acuerdo, pero que me dejaran en paz.
Polina Aleksandrovna insistió en que fuera a medias con ella en las ganancias de hoy, y
me ofreció ochenta federicos de oro, proponiendo que en el futuro continuásemos el
juego sobre esa base. Yo rechacé la oferta, de plano y sin ambages, y declaré que no
podía jugar por cuenta de otros, no porque no quisiera hacerlo, sino porque
probablemente perdería.
-Y, sin embargo, yo también, por estúpido que parezca, cifro mis esperanzas casi
únicamente en la ruleta -dijo pensativa-. Por consiguiente, tiene usted que seguir jugando
conmigo a medias, y, por supuesto, lo hará.
Con esto se apartó de mí sin escuchar mis ulteriores objeciones.
Capítulo 3
Polina, sin embargo, ayer no me habló del juego en todo el día, más aún, evitó en
general hablar conmigo. Su previa manera de tratarme no se alteró; esa completa
despreocupación en su actitud cuando nos encontrábamos, con un matiz de odio y
desprecio. Por lo común no procura ocultar su aversión hacia mí; esto lo veo yo mismo.
No obstante, tampoco me oculta que le soy necesario y que me reserva para algo. Entre
nosotros han surgido unas relaciones harto raras, en gran medida incomprensibles para
mí, habida cuenta del orgullo y la arrogancia con que se comporta con todos. Ella sabe,
por ejemplo, que yo la amo hasta la locura, me da venia incluso para que le hable de mi
pasión (aunque, por supuesto, nada expresa mejor su desprecio que esa licencia que me
da para hablarle de mi amor sin trabas ni circunloquios: «Quiere decirse que tengo tan en
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-141
|