El jugador (Fedor Dostoiewski) - pág.11
Indice General
|
Volver
Página 11 de 141
indecente. No me refiero, ni mucho menos, a esas caras ávidas e intranquilas que a
decenas, hasta a centenares, se agolpan alrededor de las mesas de juego. Francamente, no
veo nada sucio en el deseo de ganar lo más posible y cuanto antes: siempre he tenido por
muy necia la opinión de un moralista acaudalado y bien nutrido, quien, oyendo decir a
alguien, por vía de justificación, que «al fin y al cabo estaba apostando cantidades
pequeñas», contestó: «Tanto peor, pues el afán de lucro también será mezquino». ¡Como
si ese afán no fuera el mismo cuando se gana poco que cuando se gana mucho! Es
cuestión de proporción. Lo que para Rothschild es poco, para mí es la riqueza; y si de lo
que se trata es de ingresos o ganancias, entonces no es sólo en la ruleta, sino en cualquier
transacción, donde uno le saca a otro lo que puede. Que las ganancias y las pérdidas sean
en general algo repulsivo es otra cuestión que no voy a resolver aquí. Puesto que yo
mismo sentía agudamente el afán de lucro, toda esa codicia y toda esa porquería
codiciosa me resultaban, cuando entré en la sala, convenientes y, por así decirlo,
familiares. Nada más agradable que cuando puede uno dejarse de cumplidos en su trato
con otro y cada cual se comporta abiertamente, a la pata la llana. ¿Y de qué sirve
engañarse a sí mismo? ¡Qué menester tan trivial y poco provechoso! Repelente en
particular, a primera vista, en toda esa chusma de la ruleta era el respeto con que miraba
lo que se estaba haciendo, la seriedad, mejor dicho, la deferencia con que se agolpaba en
torno a las mesas. He aquí por qué en estos casos se distingue con esmero entre los juegos
que se dicen de mauvais genre y los permitidos a las personas decentes. Hay dos clases
de juego: una para caballeros y otra plebeya, mercenaria, propia de la canalla. Aquí la
distinción se observa rigurosamente; ¡y qué vil, en realidad, es esa distinción! Un
caballero, por ejemplo, puede hacer una puesta de cinco o diez luises, rara vez más; o
puede apostar hasta mil francos, si es muy rico, pero sólo por jugar, sólo por divertirse, en
realidad sólo para observar el proceso de la ganancia o la pérdida; pero de ningún modo
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-141
|