Crimen y Castigo (Fedor Dostoiewski) - pág.432
Indice General
|
Volver
Página 432 de 508
Bien, pues se da el caso de que también yo, cuando el tren me traía a Petersburgo, alimentaba la esperanza de conocer cosas nuevas por usted, de sonsacarle algo.
-¿Qué me podía sonsacar?
-Pues ni yo mismo lo sé... Ya ve usted en qué miserable taberna paso los días. Aquí estoy muy a gusto, y, aunque no lo estuviera, en alguna parte hay que pasar el tiempo... ¡Esa pobre Katia...! ¿La ha visto usted...? Si al menos fuera un glotón o un gastrónomo... Pero no: eso es todo lo que puedo comer -y señalaba una mesita que había en un rincón, donde se veía un plato de hojalata con los restos de un mísero bistec-. A propósito, ¿ha comido usted? Yo he dado un bocado sin apetito. Vino no bebo: sólo champán, y nunca más de un vaso en toda una noche, lo que es suficiente para que me duela la cabeza. Si hoy he pedido una botella es porque necesito animarme: tengo que verme con una persona para tratar de ciertos asuntos, y quiero aparecer vehemente y resuelto. Por lo tanto, usted me encuentra de un humor especial. Si hace un momento he intentado esconderme como un colegial ha sido por terror a que su visita me impidiera atender al asunto de que le he hablado. Sin embargo -consultó su reloj-, tenemos aún un buen rato para hablar, pues no son más que las cuatro y media... Créame que en ciertos momentos siento no ser nada, nada absolutamente: ni propietario, ni padre de familia, ni ulano, ni fotógrafo, ni periodista. A veces resulta enojoso no tener ninguna profesión. Le aseguro que esperaba oír de su boca algo nuevo.
-Pero ¿quién es usted? ¿Y por qué ha venido a Petersburgo?
-¿Que quién soy? Ya lo sabe usted: un gentilhombre que sirvió dos años en la caballería. Después estuve otros dos vagando por Petersburgo. Luego me casé con Marfa Petrovna y me fui a vivir al campo. Aquí time usted mi biografía.
-Era usted jugador, ¿verdad?
-Jugador de ventaja.
-¿Hacía trampas?
-Sí.
-Alguien debió de abofetearle, ¿no?
-Sí. ¿Por qué lo dice?
-Porque entonces tuvo usted ocasión de batirse en duelo. Eso presta animación a la vida.
-No le digo lo contrario..., pero no estoy preparado para discusiones filosóficas. Ahora le voy a hacer una confesión: he venido a Petersburgo por las mujeres.
-¿Apenas enterrada Marfa Petrovna?
-Pues sí. ¿Qué importa? -respondió Svidrigailof sonriendo con una franqueza que desarmaba-.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
401
402
403
404
405
406
407
408
409
410
411
412
413
414
415
416
417
418
419
420
421
422
423
424
425
426
427
428
429
430
431
432
433
434
435
436
437
438
439
440
441
442
443
444
445
446
447
448
449
450
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-250
251-300
301-350
351-400
401-450
451-500
501-508
|