Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Crimen y Castigo (Fedor Dostoiewski)

Crimen y Castigo (Fedor Dostoiewski) - pág.382

Indice General | Volver

Página 382 de 508


Sonia quiso decir algo, pero no pudo.
-Si te pedí ayer que me siguieras es porque no tengo a nadie más que a ti.
-¿Seguirte...? ¿Para qué? -preguntó la muchacha tímidamente.
-No para robar ni matar, tranquilízate -respondió él con una sonrisa cáustica-. Somos distintos, Sonia. Sin embargo... Oye, Sonia, hace un momento que me he dado cuenta de lo que yo pretendía al pedirte que me siguieras. Ayer te hice la petición instintivamente, sin comprender la causa. Sólo una cosa deseo de ti, y por eso he venido a verte... ¡No me abandones! ¿Verdad que no me abandonarás?
Ella le cogió la mano, se la oprimió...
Un segundo después, Raskolnikof la miró con un dolor infinito y lanzó un grito de desesperación.
-¿Por qué te habré dicho todo esto? ¿Por qué te habré hecho esta confesión...? Esperas mis explicaciones, Sonia, bien lo veo; esperas que te lo cuente todo... Pero ¿qué puedo decirte? No comprenderías nada de lo que te dijera y sólo conseguiría que sufrieras por mí todavía más... Lloras, vuelves a abrazarme. Pero dime: ¿por qué? ¿Porque no he tenido valor para llevar yo solo mi cruz y he venido a descargarme en ti, pidiéndote que sufras conmigo, ya que esto me servirá de consuelo? ¿Cómo puedes amar a un hombre tan cobarde?
-¿Acaso no sufres tú también? -exclamó Sonia.
Otra vez se apoderó del joven un sentimiento de ternura.
-Sonia, yo soy un hombre de mal corazón. Tenlo en cuenta, pues esto explica muchas cosas. Precisamente porque soy malo he venido en tu busca. Otros no lo habrían hecho, pero yo... yo soy un miserable y un cobarde. En fin, no es esto lo que ahora importa. Tengo que hablarte de ciertas cosas y no me siento con fuerzas para empezar.
Se detuvo y quedó pensativo.
-Desde luego, no nos parecemos en nada; somos muy diferentes... ¿Por qué habré venido? Nunca me lo perdonaré.
-No, no; has hecho bien en venir -exclamó Sonia-. Es mejor que yo lo sepa todo, mucho mejor.
Raskolnikof la miró amargamente.
-Bueno, al fin y al cabo, ¡qué importa! --exclamó, decidido a hablar-. He aquí cómo ocurrieron las cosas. Yo quería ser un Napoleón: por eso maté. ¿Comprendes?
-No -murmuró Sonia, ingenua y tímidamente-. Pero no importa: habla, habla. -Y añadió, suplicante-: Haré un esfuerzo y comprenderé, lo comprenderé todo.
-¿Lo comprenderás? ¿Estás segura? Bien, ya veremos.
Hizo una larga pausa para ordenar sus ideas.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 351 352 353 354 355 356 357 358 359 360 361 362 363 364 365 366 367 368 369 370 371 372 373 374 375 376 377 378 379 380 381 382 383 384 385 386 387 388 389 390 391 392 393 394 395 396 397 398 399 400 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-500   501-508  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados