Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Crimen y Castigo (Fedor Dostoiewski)

Crimen y Castigo (Fedor Dostoiewski) - pág.381

Indice General | Volver

Página 381 de 508



-¡Estabas hambriento! ¡Querías ayudar a tu madre! ¿Verdad?
-No, Sonia, no -balbuceó el joven, bajando y volviendo la cabeza-. No estaba hambriento hasta ese extremo... Ciertamente, quería ayudar a mi madre, pero no fue eso todo... No me atormentes, Sonia.
Sonia se oprimía una mano con la otra.
-Pero ¿es posible que todo esto sea real? ¡Y qué realidad, Dios mío! ¿Quién podría creerlo? ¿Cómo se explica que usted se quede sin nada por socorrer a otros habiendo matado por robar...?
De pronto le asaltó una duda.
-¿Acaso ese dinero que dio usted a Catalina Ivanovna..., ese dinero, Señor, era...?
-No, Sonia -le interrumpió Raskolnikof-, ese dinero no procedía de allí. Tranquilízate. Me lo había enviado mi madre por medio de un agente de negocios y lo recibí durante mi enfermedad, el día mismo en que lo di... Rasumikhine es testigo, pues firmó el recibo en mi nombre... Ese dinero era mío y muy mío.
Sonia escuchaba con un gesto de perplejidad y haciendo grandes esfuerzos por comprender.
-En cuanto al dinero de la vieja, ni siquiera sé si tenía dinero -dijo en voz baja, vacilando-. Desaté de su cuello una bolsita de pelo de camello, que estaba llena, pero no miré lo que contenía... Sin duda no tuve tiempo... Los objetos: gemelos, cadenas, etc., los escondí, así como la bolsa, debajo de una piedra en un gran patio que da a la avenida V. Todo está allí todavía.
Sonia le escuchaba ávidamente.
-Pero ¿por qué, si mató usted para robar, según dice..., por qué no cogió nada? -dijo la joven vivamente, aferrándose a una última esperanza.
-No lo sé. Todavía no he decidido si cogeré ese dinero o no -dijo Raskolnikof en el mismo tono vacilante. Después, como si volviera a la realidad, sonrió y siguió diciendo-: ¡Qué estúpido soy! ¡Contar estas cosas!
Entonces un pensamiento atravesó como un rayo la mente de Sonia. -¿Estará loco?» Pero desechó esta idea en seguida. -No, no lo está.» Realmente, no comprendía nada.
Él exclamó, como en un destello de lucidez:
-Oye, Sonia, oye lo que voy a decirte.
Y continuó, subrayando las palabras y mirándola fijamente, con una expresión extraña pero sincera:
-Si el hambre fuese lo único que me hubiera impulsado a cometer el crimen, me sentiría feliz, sí, feliz. Pero ¿qué adelantarías -exclamó en seguida, en un arranque de desesperación-, qué adelantarías si yo te confesara que he obrado mal? ¿Para qué te serviría este inútil triunfo sobre mí? ¡Ah, Sonia! ¿Para esto he venido a tu casa?


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 351 352 353 354 355 356 357 358 359 360 361 362 363 364 365 366 367 368 369 370 371 372 373 374 375 376 377 378 379 380 381 382 383 384 385 386 387 388 389 390 391 392 393 394 395 396 397 398 399 400 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-500   501-508  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados