Crimen y Castigo (Fedor Dostoiewski) - pág.330
Indice General
|
Volver
Página 330 de 508
De modo que, si no surgían nuevos hechos (y no debían surgir), ¿qué le podían hacer? Aunque llegaran a detenerle, ¿cómo podrían confundirle? Otra cosa que podía deducirse era que Porfirio acababa de enterarse de su visita a la vivienda de las víctimas. Antes de ver al peletero no sabía nada.
-¿Ha sido usted el que le ha contado hoy a Porfirio mi visita a aquella casa? -preguntó, obedeciendo a una idea repentina.
-¿Quién es Porfirio?
-El juez de instrucción.
-Sí, yo he sido. Como los porteros no fueron, he ido yo.
-¿Hoy?
-He llegado un momento antes que usted y lo he oído todo: sé cómo le han torturado.
-¿Dónde estaba usted?
-En la vivienda del juez, detrás de la puerta interior del despacho. Allí he estado durante toda la escena.
-Entonces, ¿era usted la sorpresa? Cuéntemelo todo. ¿Por qué estaba usted escondido allí?
-Pues verá -dijo el peletero-. En vista de que los porteros no querían ir a dar parte a la policía, con el pretexto de que era tarde y les pondrían de vuelta y media por haber ido a molestarlos a hora tan intempestiva, me indigné de tal modo, que no pude dormir, y ayer empecé a informarme acerca de usted. Hoy, ya debidamente informado, he ido a ver al juez de instrucción. La primera vez que he preguntado por él, estaba ausente. He vuelto una hora después y no me ha recibido. Al fin, a la tercera vez, me han hecho pasar a su despacho. Se lo he contado todo exactamente como ocurrió. Mientras me escuchaba, Porfirio Petrovitch iba y venía apresuradamente por el despacho, golpeándose el pecho con el puño. - ¡Qué cosas he de hacer por vuestra culpa, cretinos! -exclamó-. Si hubiera sabido esto antes, lo habría hecho detener.» En seguida salió precipitadamente del despacho, llamó a alguien y se puso a hablar con él en un rincón. Después volvió a mi lado y de nuevo empezó a hacerme preguntas y a insultarme. Mientras él me dirigía reproche tras reproche, yo se lo he contado todo. Le he dicho que usted se había callado cuando yo le acusé de asesino y que no me reconoció. Él ha vuelto a sus idas y venidas precipitadas y a darse golpes en el pecho, y cuando le han anunciado a usted, ha venido hacia mí y me ha dicho: -Pasa detrás de esa puerta y, oigas lo que oigas, no te muevas de ahí.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
301
302
303
304
305
306
307
308
309
310
311
312
313
314
315
316
317
318
319
320
321
322
323
324
325
326
327
328
329
330
331
332
333
334
335
336
337
338
339
340
341
342
343
344
345
346
347
348
349
350
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-250
251-300
301-350
351-400
401-450
451-500
501-508
|